Emisión de dinero

Emisión en Colombia en el siglo XIX

Siguiendo el texto de Correa (2009) se pueden identificar en el transcurso del siglo XIX varias tentativas de emisión de papel moneda, asociándolo con la creación del “ordenamiento bancario” nacional. Sin embargo este proceso está lejos de ser una dinámica nacional y sistemática, respondiendo más a coyunturas políticas y militares regionales. Uno de los más representativos se da con las libranzas de Cundinamarca de 1821, que estaban destinadas a subsanar los recursos del Ejército libertador, y que utilizaron el patrón sal ya que se encontraban amparadas en la producción de sal de Zipaquirá, Nemocón y Tausa. Su uso estuvo restringido, debido a que sólo podían ser cobradas una única vez por aquellos moradores que estuvieran a dos días de las minas.

Posteriormente el gobierno de José Ignacio Martínez impulsaría la emisión de papel moneda para el pago de las deudas contraídas por el Estado, resguardados en el valor de la moneda, pero su aceptación de tipo voluntaria y la falta de circulación impidieron que tuvieran un largo alcance. Existe un caso similar en el gobierno de José Hilario López, quien debe autorizar la emisión con el fin de pagar las deudas adquiridas durante el proceso de emancipación de esclavos de la década de 1820.

Durante el periodo del Radicalismo surge la banca libre como un mecanismo de inserción y capitalización de las bonanzas agrícolas (tabaco, quina) que llevará al surgimiento de una clase comerciante. De esta forma, resurgen las sucursales de bancos internacionales en las capitales colombianas, en donde el gobierno central garantiza la circulación del papel moneda mediante la garantía de emisión por veinte (20) años. En palabras de Correa esto significó “El privilegio de emisión por veinte años estaba sujeto a la obligación de mantener en circulación billetes al portador por un valor que no superara el doble de los fondos en metálico que se mantenían en caja, aceptar la supervisión del gobierno en lo referente a la emisión y convertir en metálico los billetes que presentaran sus tenedores.” (Correa, 2009). Cabe mencionar que hasta ese momento cada banco era emisor de su propio papel moneda.

Ya para la década de 1880, el gobierno de Nuñez inicia el proceso de regularización de una moneda nacional, lo que se conoce como el curso forzoso. Es entonces cuando surge el Banco Nacional y se propone una circulación de hasta 12 millones en papel moneda, cifra que aumentaría por la emergencia de la Guerra de los Mil días, situación que repercutiría en la inflación en el periodo posguerra (Sanchez, et.al., 2005). Ante esta situación, tal como menciona Sanchez et.al. (2005), la política macroeconómica estuvo concentrada en retornar al patrón oro, en donde se crea en 1909 la Junta de Conversión y se establece que cada 100 pesos de papel moneda equivalen a 1 peso oro.Surgimiento del Banco de la República, modelo de emisión y reglamentaciónDurante el gobierno de Ospina es autorizado mediante la Ley 60 de 1922 la creación de un nuevo Banco Central que regulará la política monetaria, y por ende la circulación y emisión de papel moneda. Esto se materializa con la llegada de la Comisión Kemmerer, que asesoría además en temas de organización tributaria y el catastro nacional.

Será entonces en 1987 cuando el Banco de la República utiliza un modelo de emisión para proyectar las diferentes variables relacionadas con el manejo de los billetes. El modelo utilizado se llama "sistema métrico D", fue desarrollado por los señores L.C. Payne y H. M. Morgan para Inglaterra y fue adaptado para el caso colombiano. Este es un método que permite lograr los siguientes objetivos:

1. Predecir las necesidades de producción de billetes con antelación suficiente, de tal suerte que esto permita al área industrial del banco adquirir los insumos necesarios para la producción, de tal manera que se puedan mantener las existencias de dinero necesarias para satisfacer la demanda de la economía y disponer de reservas de seguridad que cubran posibles fallas en el suministro.

2. Proyectar las fechas en que es necesario introducir nuevas denominaciones en billetes o sustituir los de baja denominación por moneda metálica, es decir monedas comunes y corrientes, de tal forma que el Banco de la República pueda cumplir con su función de suministrar el dinero efectivo que requiere la economía para las transacciones comerciales, utilizando el volumen más racional de piezas que facilite la fluidez necesaria, pero que simultáneamente signifique el menor costo posible.

Marco normativo de la emisión

El artículo 371 de la Constitución Nacional

Dispone que el Banco de la República ejercerá las funciones de banca central. De esta manera, el Banco de la República tendrá a su cargo, entre otras funciones, emitir la moneda legal.

La Ley 31 de diciembre 29 de 1992

Determinó las normas básicas que reglamentan la emisión de billetes y monedas, para lo cual señaló, en los artículos 6 y 7, lo siguiente:

  • Artículo 6. Unidad monetaria. La Unidad monetaria y la unidad de cuenta del país es el peso emitido por el Banco de la República.
  • Artículo 7. Ejercicio del atributo de emisión.

El Banco de la República ejerce en forma exclusiva e indelegable el atributo estatal de emitir la moneda legal constituida por billetes y moneda metálica. Lo que esto quiere decir es que en Colombia existe una moneda única que es el peso colombiano, la cual deberá ser utilizada en las transacciones comerciales con dinero en el país. Sólo el peso que sea emitido por el Banco de la República, que es la única institución que puede emitir pesos colombianos, es el que tiene autorización de circular en la economía nacional.

Condiciones de cambiabilidad

Los billetes emitidos por el Banco de la República que se encuentren deteriorados, pueden ser cambiados por otros siempre y cuando cumplan con unas condiciones mínimas:

1. El billete debe ser auténtico.

2. Debe tener impresión por ambos lados.

3. Deben existir por lo menos tres quintas partes continuas, así estén en uno o varios pedazos.

4. Exhibir en forma completa una numeración; es decir, que en alguna parte se vean completos los números que indican el valor del billete.

Aunque los billetes deteriorados se puedan cambiar, es responsabilidad de todos procurar que éstos se mantengan en buen estado. Para ello, se debe evitar escribir sobre ellos o colocarles sellos, rasgarlos, quitarles partes, perforarlos, mancharlos o colocarles ganchos de cosedora. Los billetes deben ser conservados en lugares secos y evitar que se manchen como consecuencia de someterlos a la acción de líquidos o productos químicos. En pocas palabras: se debe evitar todo aquello que ocasione un deterioro anormal sobre el billete.

Cuando se habla de temas monetarios se está haciendo referencia a temas relacionados con el dinero, particularmente con la moneda. Existen políticas que implementan los gobiernos para controlar la cantidad de dinero que debe circular en la economía para evitar efectos adversos como la inflación o la desaceleración de la economía. De la misma forma, al existir en los diferentes países del mundo muchas monedas que cumplen las funciones del dinero, también existirán unas condiciones de oferta y demanda para cada una de ellas, modificando el valor de éstas, por lo que ciertas monedas pueden volverse más o menos costosas en relación con otras. Esta relación se mide a través de la tasa de cambio.

Documentos relacionados en la Biblioteca Virtual

Enlaces externos

[1] Emisión. Banco de la República.

[2] Operaciones de cambio de billetes y monedas en la Tesorería de la calle 13. Banco de la República