El efecto Pigmaleón

Qué es

Pigmaleón fue un escultor de la mitología griega que creó la estatua de una bella mujer que más tarde cobró vida. El Efecto Pigmaleón es el proceso por el cual las creencias y expectativas de una persona afectan de tal manera su conducta que ésta provoca en los demás una respuesta que confirma esas expectativas.


En todas las sociedades hay grupos, familias, castas o clases a las que, por razones económicas, políticas, sociales o culturales, la tradición cultural ha asignado unos roles o normas de comportamiento a las que se espera que se amolden. Esas normas, generalmente no escritas, imponen códigos de conducta y adherencias que no es fácil soslayar, rehuir o ignorar: el peón no puede usar palabras cultas y "finas" si no quiere ser objeto de burla, de la autoridad se espera que tome una postura de cierta solemnidad (a l menos cuando habla como autoridad), el empresario poderoso e importante no puede viajar en un coche de segunda mano. Los roles no solo imponen normas de conducta sino que, además, sirven para mantener las clases sociales. Y a este sometimiento es a lo que generalmente se llama eufemísticamente "adaptación".


El niño aprende a ser hombre/mujer imitando, representando los gestos y maneras de los adultos que son importantes en su vida y respondiendo a sus expectativas: el niño imita a su padre y la niña imita a su madre porque las sociedad espera de ellos que se comporten de distinta forma de acuerdo a su sexo. Con el tiempo, esta imitación, este rol masculino o femenino se hacen forma de ser y de pensar como hombre, la niña tiene que hacer lo mismo dentro de su rol femenino, y si no lo hacen bien les castigará la sociedad con la burla o el desprecio. Lo que empieza como una imitación se convierte en modo de ser. Esto quiere decir que los demás nos definen, nos dan un rol y con ello nos dicen qué somos, qué debemos ser y cómo somos, y acabamos creyéndolo. Hasta cierto punto somos lo que los demás han esperado que seamos.


Este proceso de socialización y de adaptación a las expectativas de la sociedad puede ser útil y, con frecuencia, necesario; pero es conflictivo y destructivo cuando el rol que los demás nos imponen es negativo, porque, entonces, el individuo se puede adaptar tanto a ese rol y las expectativas negativas de los demás que, por creerse de lo que los demás le han hecho creer sobre sí mismo (mediocre, inútil, travieso), corre el peligro de cerrarse a sí mismo las metas posibles, de rehusar toda posibilidad de aspirar a metas alcanzables y menguar así la motivación por autorealizarse. Puede amoldarse tanto a las expectativas de los demás, que se cierra a sí mismo el camino a la autorealización. La mujer, por ejemplo se ha adaptado tanto al rol que le ha impuesto la culturización que son muy pocas, proporcionalmente, las que aspiran a ser piloto, ingeniero ò Presidente del Gobierno. El Efecto Pigmaleón se explica cuando el producto final de las expectativas y la poderosa influencia de las mismas, no ofrecen un modelo que explique el proceso que conduce a un resultado determinante.


Para llenar este vacío se han propuesto diversos modelos, el más completo es el de Darley y Fazio (1980), que se resume en estos seis puntos: El profesor crea unas expectativas sobre el alumno basándose en las características de éste, su historial, sus resultados, su conducta, etc.


Esas expectativas determinan la conducta del profesor hacía el alumno. El alumno interpreta la conducta del profesor. Se entiende que ésta provocada por algo que es duradero en su propia persona (la del alumno), seguirá esperando el mismo trato. El alumno responde a la conducta del profesor, guiado por la interpretación que haya hecho de la misma. Generalmente responde confirmando las expectativas del profesor. El profesor interpreta la respuesta del alumno, y tiende a hacerlo buscando la confirmación de las ideas que ya tiene, atribuyendo las conductas que están de acuerdo con esas ideas a las características del alumno, y las conductas que las contradicen, a factores casuales. Se necesita una desconfirmación repetida y clara para que el profesor cambie sus expectativas. Finalmente, el alumno interpreta su propia respuesta al profesor. En la medida que acomoda su conducta a las expectativas de éste, cambia también el concepto que tiene de sí mismo: su conducta tiende a arrastrar su pensamiento. Al explicar el proceso que da origen al Efecto Pigmaleón se puede hacer una descripción de los tres pasos fundamentales, y la secuencia de los mismos es más o menos así: Formación de las expectativas o profecía. (p.ej., "De una clase como ésta poco se puede esperar") Se ponen los medios para que esas expectativas se realicen (como no se espera mucho de esa clase, no se usan todos los recursos disponibles). Se describe la confirmación de las expectativas (al no poner los medios disponibles, no se consigue de la clase los resultados posibles, la profecía se cumple y el profesor se afianza aún más en sus ideas).


La literatura sobre el Efecto Pigmaleón hace ver que con relación afectuosa entre profesor y alumno y con una fe profunda en la posibilidad de mejorar la situación de éste, es difícil que, a largo plazo por lo menos, no se consigan resultados positivos, aunque las técnicas empleadas no sean las más sofisticadas. Siempre es fácil distinguir si las expectativas negativas se deben a falta de fe en el alumno o falta de fe en la propia acción, aunque sí es fácil para el profesor atribuir la causa del problema a la realidad del alumno.

Bibliografía

Motivación y Aprendizaje / Javier Burán Orejas Bilbao: Ediciones Mensajero, 1994, 198p. Núm. Top. 152.5 B87m Pág.115 Clásicos Harvard de la Administración v.2 Bogotá: Educar Cultural Recreativa, 1986, Pág.67 Núm. Top. 658 c51

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