Personalidades importantes de la independencia

Quiénes son

José Ramón De Leyva



Militar español, prócer de la Independencia (Cartagena de Levante, 1747 Bogotá, julio 19 de 1816). José Ramón de Leyva provenía de una familia hidalga. A los 16 años ingresó como cadete en el regimiento de infantería de Aragón, en Madrid. Participó en la expedición de Argel y en el bloqueo y sitio de Gibraltar. Por acción distinguida en combate fue ascendido a capitán en la toma del castillo de San Felipe, y destinado a Buenos Aires. En 1791, por sus méritos militares e intelectuales, se le nombró seeretario de cámara y del Virreinato de Nueva Granada. Fue ascendido a teniente coronel y llegó a Santafé a desempeñar sus funciones sirviendo a las órdenes de los virreyes José de Ezpeleta, Pedro Mendinueta y Antonio Amar y Borbón. Desde la ocurrencia de los hechos en Quito, el coronel Leyva demostró sus simpatías por las posiciones independentistas y su rechazo a la afrenta inferida a la casa real española por las imposiciones de Napoleón, después de los sucesos de Bayona.

Contrajo matrimonio con una dama criolla, doña Antonia Millán de la Pava, sin la autorización del rey, liberándose del impedimento que le imponían las Leyes de Indias de contraer nupcias con personas nacidas en la Nueva Granada.

Su contribución militar fue definitiva no sólo en la orgaruzación, la enseñanza y el entrenamiento de cuadros y tropas, así como en la estructura básica del ejército patriota, sino en la conducción de las unidades en los campos de batalla de las infortunadas contiendas civiles y de las primeras acciones contra las tropas peninsulares. Leyva abrazó la causa americana al igual que muchos otros españoles, imprimiendo a la lucha el carácter de guerra civil, puesto que también un buen número de americanos combatieron en las filas del rey.

En 1811 hizo parte de la comisión de guerra del Estado de Cundinamarca y se le ascendió a coronel. En la Campaña del Sur, Antonio Nariño lo designó como su segundo comandante y compartió con él los triunfos de Juanambú, Palacé, Calibío y Tacines. Nariño se referia a Leyva llamándolo el virtuoso y el inmortal y Francisco José de Caldas afirmó: En él se mnfundieron el valor del guerrero y la habilidad del magistrado>,. Su firma queda como testimonio inolvidable en el acta de la declaración de independencia de la Nueva Granada. Después del fracaso de Nariño, Leyva se desempeñó como comandante de la guarnición de Popayán. Su actitud erguida y resuelta ante las presiones de Melchor Aymerich exigiéndole rendición, fue definitiva para que se respetara la vida del Precursor, al caer preso en Pasto. Infortunadamente, las enfermedades y los años lo obligaron a regresar a Santafé, donde llegó a ser juzgado por el pacificador Pablo Morillo, y condenado al cadalso, el 19 de julio de 1816.

Las frases de despedida a sus hijos quedan para siempre en el corazón agradecido de Colombia: Muero tranquilo con la convicción de que la Patria será irrevocablemente libre e independiente. En 1973, en la plaza de armas de la Escuela Militar de Cadetes, se descubrió el bronce de este glorioso soldado, español de nadmiento y granadino de corazón y de espíritu, a quien tanfo deben la república y su ejército, como inspirador y maestro de las primeras generaciones de jefes que debieron organizar, capacitar y conducir las unidades patriotas en aquellos incipientes albores de la patria.

GABRIEL PLIYANA GARCIA

  • Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.

José Antonio Páez





Militar y estadista venezolano, héroe de la Independencia (Curpa, Provincia de Barinas, junio 13 de 1790. Nueva York, mayo 6 de 1873). Conocido como el "León de Apure", la obra militar de José Antonio Páez Herrera en los llanos colombo-venezolanos fue decisiva para el triunfo de la Campaña Libertadora de 1819 que culminó en la batalla de Boyacá, y la Campaña de Venezuela de 1821 que culminó en la batalla de Carabobo. Al mismo tiempo, Páez fue uno de los ideólogos de la consolidación del Estado de Venezuela. Nacido junto al río Curpa, no lejos de Acarigua, sus padres fueron Juan Victorio Páez y María Violante Herrera, de extracción campesina. Su educación fue rudimentaria; hizo sus primeras letras en la escuela del pueblo de Guama, que dirigía la maestra Gregoria Díaz. Desde muy joven se dedicó a las labores agrícolas; fue peón en el hato de Manuel Pulido, quien lo protegió y le ayudó a sobresalir económicamente. Formó su hogar con la señora Dominga Ortiz. Durante la revolución política de 1810, se encontraba dedicado a sus labores campestres; en el hato adquirió la fortaleza que lo llevó a sus posteriores triunfos militares. En 1812 inició sus actividades militares en los Llanos; tuvo sus primeros triunfos en las Matas y Marreñas y en los combates de Suripa, Capilla de Barinas y Mata de León; después vinieron Estoraques, Guadualito y Chire. En 1816, en el combate de Mata de la Miel, se hizo muy popular su imagen como militar de grandes atributos; allí conquistó las charreteras de teniente coronel. Páez se fue convirtiendo en el caudillo llanero que atrajo a las gentes de la región, con el mismo carisma que Tomás Boves, el jefe realista y caudillo popular de los Llanos.

Jefe nato de la región, por su heroísmo y acción militar Páez recibió el grado de general de brigada. Los soldados llaneros, que domaban los caballos cerriles con fuertes amansamientos, estaban acostumbrados a enfrentar dificultades por la vida rudimentaria que llevaban, así se formaron recios y dinámicos en la acción guerrera; sobre ellos dice el historiador Baralt: Los soldados estaban tan desnudos que se veían en la necesidad de [... ] cubrirse de los cueros frescos de las reses que mataban; pocos tenían sombreros, ninguno zapatos. El alimento ordinario y único era la carne sin sal y sin pan. A todo ello las lluvias eran frecuentísimas y los ríos y caños crecidos habían inundado el territorio. Faltaban caballos y como éstos son un elemento indispensable del soldado llanero, era preciso ante todo buscarlos; así, los primeros movimientos tuvieron esta adquisición por objeto. Los que generalmente se conseguían eran cerriles, y se amansaban por escuadrones a usanza llanera, es a saber, a esfuerzos de los jinetes; siendo curioso el espectáculo que ofrecían quinientos o seiscientos de éstos a la vez bregando con aquellos bravíos animales. En 1816 se conformó en los Llanos de Casanare un gobierno, provisorio de la Nueva Granada, era el último reducto en los años del Régimen del Terror; el presidente era el teniente coronel Fernando Serrano, y el jefe del ejército era el coronel Francisco de Paula Santander. Las fuerzas patriotas neogranadinas de Serrano y Santander se unieron a las fuerzas patriotas del general José Antonio Páez. En la batalla del Yagual, contra el realista López, el ejército patriota de Páez, al cual se unieron Manuel Serviez, Francisco de Paula Santander y Rafael Urdaneta, derrotó al ejército español. El general Páez quedó operando en los Llanos, y no tardó en reconocer la autoridad del Libertador Simón Bolívar, gracias a las gestiones del padre Ramón Ignacio Méndez.

El año 1818 fue muy difícil para los ejércitos patriotas en los campos venezolanos. El general Páez luchó con los llaneros en el Apure; peleó en Calabozo y San Fernando, en Misión de Abajo, Sombrero, El Negro, Ortiz y Cojedes. El 2 de abril de 1819 se realizó la batalla de las Queseras del Medio, en las riberas del río Arauca. Arrastrado por su genial temeridad, Páez lanzó su caballo a la impetuosa corriente del río Arauca; tras él se precipitaron 150 jinetes que se enfrentaron a los españoles en su campo de acción. Los llaneros de Páez lucharon como centauros indomables contra el ejército realista del Pacificador Pablo Morillo. Los lanceros patriotas acuchillaron sin misericordia a las tropas enemigas que los estaban persiguiendo y acorralando. Los realistas del ejército de Morillo perdieron más de 400 soldados. Fue la batalla que dio el primer grito de triunfo para los ejércitos patriotas; su héroe fue el general José Antonio Páez y su grupo de lanceros llaneros. El general Páez fue decisivo en la campaña de 1821 que culminó con el triunfo patriota en la batalla de Carabobo, que selló la Independencia de Venezuela. En el propio campo de batalla, Páez fue ascendido a general en jefe. En 1821 Páez fue nombrado comandante militar de Venezuela, pero el jefe militar y civil para los departamentos de Venezuela, Orinoco y Zulia, que conformaban la antigua Capitanía General de Venezuela, era el general Carlos Soublette. Páez, entonces, estaba sujeto al jefe superior militar y civil, y aun al intendente, dentro de la concepción organizativa que se estableció en la Gran Colombia. Se sentía relegado, aunque públicamente manifestara lo contrario Debido a algunos actos del general Páez en Venezuela, y en especial por haber usado la fuerza para obtener el reclutamiento de gentes para las milicias venezolanas, el Senado de la República de Colombia suspendió a Páez de su cargo del Departamento de Venezuela y lo conminó a presentarse en Bogotá para ser sometido a juicio. Contra las arbitrariedades del "León de Apure" se manifestó también la municipalidad de Caracas, la cual solicitó la intervención de la Cámara de Representantes, y ésta, la del vicepresidente Santander. La ciudad de Valencia apoyó al general Páez, quien el 3 de mayo de 1826 publicó una proclama anunciando la reasunción del cargo de comandante general de Venezuela y el desconocimiento de la Constitución de Cúcuta y del Congreso de Colombia. El general Páez fue aconsejado contra el poder central de Bogotá por el doctor Miguel Peña, quien a su vez había sido relevado de su cargo como presidente de la Alta Corte de Justicia, por haberse negado a firmar la sentencia condenatoria del coronel venezolano Leonardo Infante. Peña denunció con vehemencia en Venezuela el maltrato legalista que hacían los civilistas granadinos a los venezolanos en Bogotá. Algunas municipalidades venezolanas, entre ellas Caracas, se unieron a la rebelión de Valencia, se declararon independientes del gobierno de Bogotá y exigieron el regreso del Libertador Simón Bolívar y la convocatoria a una convención para reformar la Constitución de Cúcuta y aprobar una nueva estructura administrativa federal. Se estimuló así un sentimiento de identidad venezolana y de oposición al gobierno manejado desde Bogotá. Las ideas de rebelión, violencia y atropello a los intereses venezolanos se fueron difundiendo por Valencia y otros pueblos; este movimiento ha sido llamado de "La Cosiata", y fue el que inició frontalmente la separación venezolana de la Gran Colombia.

A finales de 1826 llegó el Libertador Bolívar procedente del Perú, resuelto a solucionar pacíficamente los problemas de Venezuela. Bolívar tuvo tolerancia y respeto por el general Páez, lo cual motivó numerosas críticas en Bogotá, en especial del vicepresidente Santander y el grupo de civilistas y leguleyos granadinos. En 1830 se desintegró en forma definitiva la Gran Colombia, el sueño político del Libertador Simón Bolívar. La Asamblea de Valencia nombró al general José Antonio Páez como primer presidente de Venezuela; el Congreso General de Venezuela lo confirmó en el año 1831. Su primer gobierno se desarrolló entre 1830 y 1835. El presidente Páez se preocupó por la organización de la economía nacional y la Hacienda, y por la pacificación del país. La capital tuvo que ser trasladada de Valencia a Caracas, y el gobierno tuvo que hacer frente a la oposición de los militares y el clero, después de que el Congreso suprimiera los fueros de estos estamentos. Las reformas económicas que implantó Páez fortalecieron a la oligarquía comercial y a los grandes propietarios cafeteros. Páez le entregó el gobierno a José María Vargas, a quien ayudó durante la sublevación cuartelaria del 8 de julio de 1835. En abril de 1836 renunció el presidente Vargas y Páez reasumió el poder, que entregó al presidente Carlos Soublette, quien gobernó hasta 1839. La segunda presidencia del general José Antonio Páez tuvo lugar entre los años 1839 a 1843. En 1840 se creó el partido liberal de Venezuela, su órgano El Venezolano se convirtió en el primer periódico de oposición al gobierno; así surgió la oposición liberal encabezada por el político Antonio Leocadio Guzmán. El 17 de diciembre de 1842 fueron repatriados los restos del Libertador Simón Bolívar a Venezuela; allí recibió los más grandes homenajes en la historia nacional. La vida del general José Antonio Páez continuó en Venezuela entre violencias y desilusiones. En 1849 lideró una revolución militar contra el caudillo José Tadeo Monagas, aliado con Antonio Leocadio Guzmán. El "León de Apure" fue vencido y marchó a Nueva Granada, desde donde intentó una invasión a Venezuela por Coro, en julio de 1849. Páez fue apresado y encarcelado, y en 1850 fue desterrado de Venezuela; se exilió en Estados Unidos. En 1859 regresó a Venezuela con motivo de la guerra federal, y encabezó la facción conservadora. El 10 de septiembre de 1861 inició una dictadura personal en Venezuela, pero en 1863 tuvo que pactar, en el mes de junio, ante el creciente impulso de la revolución federal. Regresó a Nueva York, donde escribió sus Memorias. Allí murió, el 6 de mayo de 1873, y sus restos fueron trasladados a Caracas en 1888, donde reposan en el Panteón Nacional [Ver tomo I, Historia, pp. 300-30I y306-307].

JAVIER OCAMPO LÓPEZ

Bibliografía

ARMAS CHITI, J.A. "José Antonio Páez (1790-1843)". En: Los libertadores de Venezuela. Caracas, Meneven, 1983, pp. 49-58. BRICEÑO VALERIO, AMÉRICO. Hazañas, proezas y virtudes del general José Antonio Páez. Trujillo, Ediciones del Ejecutivo del Estado, 1958. CUNNINGHAME GRAHAM, R. B. JOSÉ Antonio Páez. Buenos Aires, Imprenta López, 1959. PÁEZ, JOSÉ ANTONIO. Autobiografía del General José Antonio Páez, 2 Vols. Nueva York, H.R. Heliot, 1946.

  • Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.

Documentos relacionados en la Biblioteca Virtual

Proyecto especial "Palabras que nos cambiaron: lenguaje y poder en la Independencia". Proyecto especial "Bicentenario de una nación en el mundo" Artículo "La Independencia en Bogotá: el 20 de julio de 1810". Revista Credencial Historia, N°241, enero de 2010. Libro "Crónicas de Bogotá" (1891). Tomo I, de Pedro María Ibáñez Libro "Quién es quién en 1810. Primera parte. Guía de forasteros del Virreinato de Santa Fe para el primer semestre de 1810"

Manuel Carlos Piar




Procer de la independencia. Nació en Curazao en 1774 y murió en Angostura el 16 de octubre de 1817. En 1811 era alférez de fragata y subteniente del ejército, en 1812 era capitán y estuvo en la batalla naval de Sorondo, cuando se perdió Venezuela se refugió en las Antillas. Como coronel firmó el Acta de Chacachacare y participó en el desembarco en Güiria y en el bloqueo a Puerto Cabello, donde fue herido. Desde 1814 era general de brigada y participó en la expedición de los Cayos y en las campañas de Cumaná, Barcelona y Caracas. Después de la derrota de El Salado, venció en la batalla naval de los Frailes y luego liberó la Guayana. Fue acusado de insubordinación, deserción, sedición y conspiración, y luego de ser juzgado en un consejo de guerra, fue fusilado.

Manuel Roergas Serviez




Nació en Francia el 16 de mayo de 1785 y murió en Venezuela en 1816. Ingresó como recluta voluntario en la revolución francesa en tiempo del Directorio, y fue soldado en el segundo regimiento de cazadores a caballo y subteniente. Prestó servicios en regimientos de caballería y fue dado de baja con honores. Luego como teniente estuvo en el servicio activo y fue tercer ayuda de campo del general Treillard. Luchó en Italia, Alemania y España. En 1811 llegó a Venezuela y fue coronel de caballería y ayudante general de Miranda. En 1812 emigró a Nueva Granada y llegó a Cartagena en 1813. Fue instructor en Popayán y participó en la campaña de Nariño en el Sur. En 1815 participó en el asedio a Bogotá, y en 1816 fue comandante del ejército y ascendido a general. Se retiró a Casanare en los Llanos. Mandó la tercera brigada de caballería y estuvo en el Alto del Apure y fue asesinado a machetazos por soldados al mando de Páez. Según Bolívar: “La rivalidad de éste con Serviez era grande, y también su enemistad”; después de su asesinato, a Páez se le vio con muchas onzas de oro, que derrochaba con prodigalidad.

Imagen: Busto de Manuel Roergas Serviez. Escultura de Fernando Montañez. Parque de Francia, calle 61 carrera 4a, Bogotá.