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| Nombre | Jaqueline Nova Sondag |
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| Fecha de nacimiento | 6 de enero de 1935 |
| Nacionalidad | Colombiana |
| Ocupación | Compositora y escritora |
| Primaria | Colegio Santísima Trinidad, Bucaramanga |
| Bachillerato | Colegio Santísima Trinidad, Bucaramanga |
| Estudios universitarios | Maestra en Composición de la Universidad Nacional de Colombia |
| Formación profesional | Becaria del Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales (CLAEM) del Instituto Torcuato di Tella para continuar estudios superiores en composición. |
| País de nacimiento | Bélgica |
| Ciudad de nacimiento | Gante |
| Fecha de fallecimiento | 13 de junio de 1975 |
| País de fallecimiento | Colombia, |
| Ciudad de fallecimiento | Bogotá |
Biografía
Inicios
Hija de padre colombiano y madre belga, la compositora Jacqueline Nova nació en Gante, Bélgica, y falleció en Bogotá, Colombia, a la edad de cuarenta años. Su vida se caracterizó por el compromiso permanente con el arte y la voluntad de ofrecer obras en las cuales parámetros más amplios de la creación enriquecieran los lenguajes expresivos en dimensiones aún no exploradas por otros compositores colombianos.
El mismo año de su nacimiento, la familia regresó a Colombia y se radicó en Bucaramanga. Allí Jaqueline realizó estudios escolares, y se graduó como bachiller en 1954 en el Colegio Santísima Trinidad. Al año siguiente, fue presentada en sociedad en el Club del Comercio y la familia se instaló en Bogotá.
En 1958 ingresó al Conservatorio Nacional para realizar estudios de música. Inicialmente, su formación académica musical incluyó estudios de Piano, ‒que abandonó en 1963‒, Gramática musical, Historia de la Música y Armonía con los maestros Lucía, Pérez, Alfredo Salcedo, Fanny Ciocciano, Luis Antonio Escobar y Andrés Pardo Tovar.
En 1961 inició el ciclo de Estudios Superiores de Composición, cursando Contrapunto y Fuga, Taller de Composición, Orquestación e Instrumentación de Banda, con los maestros Fabio González Zuleta, Olav Roots, y José Rozo Contreras.
En 1965 asistió, en el Conservatorio de la Universidad Nacional, al curso de Música Contemporánea ofrecido por el compositor colombiano Blas Emilio Atehortúa, quien había sido becario del CLAEM (Centro de Altos Estudios Musicales, con sede en Buenos Aires).
El año de 1966 marca un hito en su actividad como compositora- Participó con su obra Doce móviles para conjunto de cámara (1965) dedicada a Helvia Mendoza, en el Tercer Festival de Música de Caracas, convocado por el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes de Venezuela. Obtuvo el primer premio en la categoría de Obra para Orquesta de Cámara, cuyo jurado fue integrado por tres compositores: el uruguayo Hétor Tosar, el panameño Roque Cordero y el venezolano Gonzalo Castellanos. La obra fue estrenada en Caracas por la Orquesta Sinfónica de Venezuela dirigida por Víctor Tevah, y en Colombia por la Orquesta Sinfónica, dirigida por Olav Roots. La partitura fue publicada por la OEA y el estreno norteamericano lo hizo La Orquesta Sinfónica de Washington, dirigida por Guillermo Espinosa.
La culminación de lo que sería una primera etapa de su vida y formación se produjo en 1967, cuando el 27 de marzo, la Facultad de Artes de la Universidad Nacional le confiere el título de Maestro en Composición.
Primeras obras
Los estudios sobre la obra de Jacqueline Nova coinciden en considerar el año de 1967 como el final del primer ciclo de sus experiencias creativas y el inicio de una búsqueda más personal y arriesgada.
- Obras para piano: Estudio (s.f.), Fantasía (1963), Transiciones (1964-65) dedicada a la artista plástica Julia Acuña, Perforaciones y Secuencias (1967).
- Canciones para voz y piano: L’amour est mort y Les méafits de la lune (s.f.), sobre textos de Paul Verlaine (1844-1896), A veces uno no niega y Cuanto tiempo fuiste dos (s.f.), con textos de Pedro Salinas (1891-1951), cabe señalar que estas dos canciones fueron interpretadas en Caracas en 1966, en versión de Silvia Moscovitz y Martín Imaz. Au clair de la lune, basada en la canción francesa tradicional, formó parte del disco Los poetas y los músicos escribieron para los niños, producido por la emisora HJCK, de Bogotá. Con texto del poeta nadaísta colombiano José Jahir Castaño (1936- 1966 o 67), quien firmaba con el seudónimo de José Pubén, compuso De las hojas del verano (1967).
- Música de cámara: Episodios I a V para violín, chelo y piano, Ensayo para cuerdas (1963), Tres danzas medievales (1964) para flauta, violín y tamborín, Preludio cromático (1964) para oboe, clarinete y fagot, Scherzo bitonal (1964) para violín y chelo o viola y chelo, Suite (1964) para orquesta de cuerdas, Mesure (1965) para chelo y piano, y la ya mencionada, Doce móviles para conjunto de cámara (1965).
- Obras para orquesta: Ensayo (s.f.), el poema sinfónico Metamorfosis III (1966) y Uerhayas. Invocación a los dioses (1967), para soprano, coro masculino y orquesta, con texto en dialecto tunebo.
- Música para teatro: Macbeth (1967) para el Teatro Experimental de Cali -TEC-, dirigido por Enrique Buenaventura.
El conjunto de las primeras composiciones de Jacqueline Nova implica dos elementos que vale la pena resaltar. En primer lugar, cada obra, salvo dos excepciones, está planteada sobre recursos provistos por las vanguardias europeas a partir de la segunda posguerra y expresa la necesidad de desvincularse de la tradición. Para Nova, lo más importante es presentar al auditor un contenido musical impredecible, que lo saque del condicionamiento tonal de la escucha.
En segundo lugar, la compositora sintoniza con inquietudes surgidas en diferentes lugares del continente, sobre el estudio sistemático de músicas locales de tradición oral. El Conservatorio Nacional contaba con cinco años de estudios superiores de Folclor y con el CEDEFIM (Centro de Estudios Folclóricos y Musicales), dedicado a la investigación. Es probable que Jacqueline se acercara, como una de sus fuentes, al conocimiento de materiales grabados del repositorio institucional.
Ensayando y probando
Durante el bienio 1967-1968, Jacqueline Nova, obtiene la beca para estudiar en el CLAEM (Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales), del Instituto Torcuato Di Tella de Buenos Aires, donde trabaja bajo la orientación, entre otros, de Alberto Ginastera, Luigi Nono, Francisco Kröpfl, Gerardo Gandini, Cristóbal Halffter, Gilbert Amy y Fernand von Reichenbach. Cabe señalar que la formación recibida en el Conservatorio fue académica en el sentido completo de la palabra, mientras que el CLAEM ofrecía una preparación no formal, orientada por creadores de vanguardia con diversas posturas estéticas y el uso de nuevos recursos tecnológicos.
El espacio abierto por el CLAEM para jóvenes compositores latinoamericanos proveyó la riqueza que ninguna beca personalizada podría ofrecer: el descubrimiento y encuentro con colegas de los diferentes países, diálogos y debates sobre diferentes aspectos de la vida sociocultural, la revisión de las tradiciones formativas, el compromiso y la responsabilidad de colaborar con los proyectos artísticos de vanguardia, necesarios para mover las estructuras anquilosadas de gusto y consumo de obras de arte.
Las obras compuestas en Buenos Aires están marcadas por la profundización en uno de los aspectos más significativos de la inmersión compositiva, el timbre. La composición tradicional, considera como elementos principales la melodía, el ritmo y la armonía. Al timbre se lo concibe como el sonido del emisor; su identificación con palabras (violín, piano, soprano, etc,)en la partitura garantiza, en buena medida, la sonoridad buscada.
Para la vanguardia, por el contrario, timbre es un espacio multifacético, origen de lo sonoro, cuya profundización introspectiva posibilita la búsqueda de todos los recursos de una obra, aún en un único sonido. Los parámetros del timbre (ataque, articulación, textura, densidad, prolongación, extinción, dinámica y otros), se transforman en los insumos de la creación. Para muchos compositores latinoamericanos de la época, la estética de las obras debía evitar la exposición discursiva, la reiteración, la redundancia y el establecimiento de patrones de estructura fija, para concentrarse en lo esencial irrepetible.
Composiciones
- Asimetrías (1967) para flauta, violín y tam tam, estrenada en Buenos Aires por el grupo Solistas de Música Contemporánea dirigido por Armando Krieger, fue la primera obra de Jacqueline compuesta en esa ciudad y su última composición de música de cámara. El camino la llevaría a la electroacústica que también combinaría con acústica en otras obras.
- Oposición – Fusión (1968), su primera obra electroacústica, dedicada a Francisco Kröpfl (1931-2021), fue realizada en el laboratorio del Instituto Torcuato di Tella.
- Las piedras de Machu-Picchu (1969), también electroacústica, acompañó las imágenes del audiovisual homónimo.
El compromiso
El regreso de Jacqueline a Colombia en el año de 1969, marca el inicio de un periodo en el que parecen posibles las perspectivas que tiene respecto a su papel como creadora, divulgadora y formadora de nuevos artistas y públicos.
Entre 1969 y 1970 realizó, como divulgadora, Asimetrías, un ciclo de programas para la Radiodifusora Nacional en los que presentó no únicamente obras y compositores, sino que ofreció perspectivas analíticas sobre los procedimientos compositivos de las nuevas músicas.
Cabe señalar que Asimetrías, el título del programa, al coincidir con el de su última composición acústica, establece un puente entre la música de vanguardia basada en la expansión de recursos instrumentales y técnicos provenientes de la tradición, y los nuevos medios de creación experimental.
En Asimetrías, los oyentes fueron invitados a corroborar de qué manera, la muy recurrida y vieja oposición entre sonido y ruido desaparece en manos de creadores que acogen y desarrollan estéticamente la fuente sonora elegida sin discriminación.
Jacqueline realizó veintidós programas en los que presentó obras de diversos autores y corrientes estéticas entre finales del siglo XIX y vanguardistas latinoamericanos. Entre los muchos autores europeos cuya música trabajó figuraron: Debussy, Bartok, Stravinsky, Varése, Schönberg, Berg, Webern, Dallapiccola, Schaeffer, Xenakis, Penderecki y Nono. Ginastera, Enríquez, Kröpfl, Gandini, Dianda, Cage y Brown entre los americanos.
En 1970, también como divulgadora, ofreció en el Centro Cultural Colombo Alemán de Bogotá, y en el V Festival Musical de Medellín, la conferencia-concierto La música electrónica.
En 1971 creó la Agrupación Nueva Música en la que participaron como músicos de base las pianistas Cecilia Casas y Helvia Mendoza, el contrabajista Hernando Segura, el flautista Luis Becerra y el percusionista Antonio Becerra.
El martes 20 de abril de 1971 el Instituto Cultural Colombo Alemán ofreció en el Auditorio del Conservatorio Nacional, el Primer Concierto de Cámara de la Agrupación Nueva Música, con las obras Breve para flauta, de Gerardo Gandini, Diálogos I y II para sonidos electrónicos de Francisco Kröpfl, Casi cuatro y medio II, para cuatro intérpretes y Nuevas, teatro musical para dos intérpretes de Oscar Bazán, Rítmicas para flauta, piano y contrabajo de Jesús Pinzón y HK70, para piano, contrabajo, percusión, sonidos electrónicos y voces grabadas, de Jacqueline Nova. Este programa se repitió el 3 de junio del mismo año en el Museo de Arte Colonial. La labor de la Agrupación fue difícil; hubo pocos conciertos por falta de apoyo y cancelaciones debido al frágil estado de salud de Jacqueline. Aun así, la Agrupación trabajó hasta 1975.
Desde su regreso a Colombia en 1969 y hasta el momento de su fallecimiento el 13 de junio de 1975, Jacqueline dedicó sus energías, cada vez más precarias, a la creación de obras.
Composiciones
Como se puede constatar, antes de sus estudios en el CLAEM, Jacqueline había incursionado en la composición músical para un montaje teatral. A su regreso al país, con un mundo sonoro enriquecido, amplio y en expansión, se involucra en proyectos inter artísticos y su música crece aún más y se hace más profunda en esas mismas dimensiones de metáfora y construcción sonora.
Luz – Sonido – Movimiento (1969) con un argumento de su autoría, y en compañía de la pintora Julia Acuña, es el desarrollo de una experiencia audiovisual con música electroacústica, que se inauguró el 20 de marzo.
Con sonidos electrónicos y voces, compone la música incidental para el montaje Julio César (1969), sobre la obra de Shakespeare y obtiene el premio a la mejor musicalización. La obra participó en el V Festival Nacional de Teatro, celebrado en Cali.
Recreando una imaginería arcaico – contemporánea, explora el lenguaje del pueblo indígena U’wa de la zona de Tegría en el Cocuy (Boyacá), junto con alemán e inglés en la obra para orquesta sinfónica, voces y sonidos electrónicos Pitecanthropus (1971).
Hiroshima (1972), oratorio para orquesta, contratenor, contralto, dieciséis voces femeninas, coro y sonidos electrónicos, fue una comisión del Instituto Colombiano de Cultura. Dedicada al poeta Jorge Rojas, se basa en el poema Hiroshima, mi amor, obra ganadora del Premio Nacional de Poesía de 1962, de la poeta colombiana Dora Castellanos (1924-2023).
En 1972 recibe una beca para viajar a Buenos Aires y en el Estudio de Fonología de la Universidad Nacional de Buenos Aires, compone una obra fundamental para la electroacústica de América Latina: Creación de la Tierra. El material que es transformado por procedimientos electroacústicos corrientes en la época, proviene de grabaciones de cantos de creación de la tradición del pueblo U’wa. La composición lleva de lo incomprensible a la palabra, como en una experiencia ritual. Inicia con las transformaciones del material vocal que es expandido en múltiples posibilidades, al punto que el oído puede registrar efectos de instrumentos de percusión, sonoridades extremas de registro grave, registros agudos y variaciones de textura y va conduciendo al auditor, en la culminación de la pieza, a la escucha de las voces naturales y despojadas de quienes recitan rítmicamente los cantos.
En 1974 compone la banda electroacústica para la película Camilo, el cura guerrillero, del director Francisco Norden (1929).
En 1974 compone la música electroacústica para la exhibición de la serie de obras con movimiento Las camas, de la escultora Feliza Bursztyn (1933-1982).
En 1975 se estrena, bajo la dirección de Karol Bermúdez su última obra. Omaggio a Catullus, compuesta y revisada entre 1972 y 1974. Es una obra mixta para percusión, piano, armonio, voces hablantes y sonidos electrónicos con textos latinos del poeta Cayo Valerio Catulo (c. 84 a.C. – 54 a.C.).
La propia compositora menciona, en varios documentos, otras composiciones de las cuales no existen a disposición partituras o grabaciones.
La vida y la obra de Jacqueline Nova, su compromiso como mediadora artística y militante cultural, evidencian su sentido ético del trabajo y la necesidad de cumplir con el papel social como artista de su mundo y de su tiempo. Lastimosamente, sus obras, que podrían producir un importante efecto en las generaciones actuales de compositores, y salvo por algunos especialistas, continúan en el olvido.
Véase también
Bibliografía
- Programas de mano Biblioteca Luis Ángel Arango
- Barreiro Ortiz, C. (1983, octubre 27). A propósito de Jacqueline Nova. [Conferencia]. Centro Colombo-Americano, Bogotá.
- Romano, A.M. (2012). Jaqueline Nova: de la exploración a la experimentación de la libertad. Mujeres en la música en Colombia: el género de los géneros. Universidad Javeriana.
- A contratiempo, (12). (2002). Jaqueline Nova, compositora colombiana. [Número monográfico]. Facultad de Artes-ASAB.
Créditos
- Diciembre 2025. Biografía escrita por Martha Enna Rodríguez Melo. Pianista, educadora musical e historiadora. es actualmente Catedrática especial con categoría Titular del Departamento de Música de la Universidad de Los Andes en Bogotá, Colombia. Su trabajo como investigadora se concentra en los repertorios patrimoniales de Colombia y América Latina, de los siglos XIX y XX, desde las perspectivas de identificación cultural. Además de ponencias, artículos, notas de programas de concierto y la organización de textos y foros para conciertos didácticos. ha publicado los libros Sinfonía del Terruño de Guillermo Uribe Holguín: la obra y sus contextos (2009) y con su grupo de investigación, La música para piano de Adolfo Mejía: versiones para cuarteto de cuerdas (2007), Canción andina colombiana en duetos (2011) y Suites para guitarra 1, 2 y 4 de Gentil Montaña: versiones para cuarteto de cuerdas (2018). Actualmente está en proceso de publicación ¿Qué sonidos son aquellos?, doce obras para piano de Pedro Morales Pino, un manual para docentes y alumnos de piano con la restauración y edición crítica de partituras hasta el momento no conocidas ni divulgadas, del reconocido como pionero de la música nacional en Colombia. Miembro del Grupo de Apoyo de RELEM (Red Latinoamericana de Educación Musical).
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