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Estudios señalan la incidencia del factor fluvial en vínculos parentales, cosmogónicos y territoriales entre antiguos cacicazgos establecidos río arriba o aguas abajo:  
 
Estudios señalan la incidencia del factor fluvial en vínculos parentales, cosmogónicos y territoriales entre antiguos cacicazgos establecidos río arriba o aguas abajo:  
  
:::Es muy probable que la jerarquización entre linajes se tradujera en relaciones espaciales, conforme sucede entre los tatuyos. Sus malocas están ubicadas a lo largo de las riberas de los ríos: En las bocanas, en centro o en las cabeceras. Los clanes y linajes de mayor jerarquía ocupan las bocanas y los de menos jerarquía las cabeceras. <ref> Espinosa, M. (1995). ''Convivencia y poder político entre los Andoques''. Bogotá, Colombia: Editorial Universidad Nacional de Colombia p. 110 </ref>.
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:::Es muy probable que la jerarquización entre linajes se tradujera en relaciones espaciales, conforme sucede entre los tatuyos. Sus malocas están ubicadas a lo largo de las riberas de los ríos: En las bocanas, en centro o en las cabeceras. Los clanes y linajes de mayor jerarquía ocupan las bocanas y los de menos jerarquía las cabeceras <ref> Espinosa, M. (1995). ''Convivencia y poder político entre los Andoques''. Bogotá, Colombia: Editorial Universidad Nacional de Colombia p. 110 </ref>.
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Las ensenadas, grandes cauces y canales naturales permitieron el desarrollo del trabajo colectivo adecuado a las contingencias de un entorno selvático difícilmente transitable de no ser por las vías acuáticas. La riqueza hídrica y abundancia de la floresta determinaron en gran parte los modos de transporte, tipos de bienes producidos y formas de intercambio de los mismos. Arocha (citado en Espinosa, 1995)<ref> Espinosa, M. (1995). ''Convivencia y poder político entre los Andoques''. Bogotá, Colombia: Editorial Universidad Nacional de Colombia </ref> indica:
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:::Entre ribereños de ríos blancos, de ríos negros e interribereños, existían relaciones de intercambio y alianza a través de las cuales no sólo intercambiaban “ideas y servicios” sino que accedían a productos que les fuesen escasos a unos u otros. Crónicas del siglo XVIII dieron noticia de las amplias e intensas redes de intercambio comercial y social que existían entre las diversas sociedades de las selvas, los llanos y las montañas. (p. 76).”
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Los pueblos amazónicos histórica y dialectalmente han operado como proveedores e intermediarios en la alta, media y baja Amazonía. Mediante el relacionamiento con las vías de agua han constituido extensas e intrincadas rutas, formas y tradiciones milenarias y contemporáneas de transporte e intercambio de excedentes productivos extraídos de territorios selváticos. Prado Junior señala que “Uno de los primeros trabajos a los que fueron sometidos los pueblos autóctonos fue el de “remeros”, dada la poca destreza que mostraban los colonizadores”. (citado en García, 2012, p. 116)<ref> García, A. (2012). Tesis: ''La Selva Tecnológica. Sistemas Sociotécnicos y Antropología Simétrica en Comunidades Ribereñas del Bajo Amazonas''. Barcelona, España: Departamento de Antropología Cultural y de Historia de América y África</ref>
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En Cepal y Patrimonio Natural (2013)<ref>Cepal y Patrimonio Natural. (2013). ''Amazonia posible y sostenible''. Bogotá, Colombia: Cepal y Patrimonio Natural </ref> se menciona que desde mediados del siglo XIX, la apertura de la navegación y el arribo de los barcos a vapor permitieron el ingreso de exploradores estadunidenses y europeos que junto a colonos de distintas nacionalidades instauraron enclaves en torno a los auges quinero, cauchero y maderero:
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:::Manaos se convirtió en el centro cauchero de la cuenca amazónica, mientras Belém fue el centro del comercio marítimo y fluvial del nordeste brasileño (Foster, 1932; Weinstein, 1983b). Para Brasil y Perú el río Amazonas se convirtió en una vía pública, mientras los ríos del occidente boliviano y el sur colombiano eran impenetrables y no se logró avanzar en el corazón de la Amazonia (Davis, 2001) <ref> Granados, O. (2019). ''Redes y negocios en la cuenca amazónica, 1890-1914. América Latina en la historia económica''. Santa Marta, Colombia: Universidad Jorge Tadeo Lozano recuperado de https://doi.org/10.18232/alhe.982</ref>
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La valoración comercial de la selva ligada al metabolismo de economías extractivas fue simultánea a la apertura de la navegación, desarrollo cartográfico y construcción inicial de caseríos que dieron origen a áreas y cabeceras urbanas en las que es posible observar astilleros y aserríos donde maderas exóticas y otros productos locales esperan la llegada de barcos, ferris y lanchas por el río <ref>Cepal y Patrimonio Natural. (2013). ''Amazonia posible y sostenible''. Bogotá, Colombia: Cepal y Patrimonio Natural </ref>.
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==Elementos geográficos==
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En el trapecio amazónico se esparce el mayor complejo hidrográfico mundialmente conocido cuya longitud se estima superior a los 6.000 km <ref>Cepal y Patrimonio Natural. (2013). ''Amazonia posible y sostenible''. Bogotá, Colombia: Cepal y Patrimonio Natural </ref>. Como gran sistema de aguas interiores, embarcaciones turísticas y comerciales suelen recorrerlo más de 3.000 km desde las zonas portuarias del Igarapé de Fortaleza en Brasil, hasta ciudades como Puerto Nariño y Leticia en Colombia, e Iquitos y Pulcallpa en el Perú; lugares donde arriban balsas, lanchas, planchones y barcos de distinto calado que bajan o remontan por el río durante semanas. Es de conocimiento que el río Amazonas discurre cardinalmente hacia el oriente y muchos de sus tributarios son navegables en buena parte de sus tramos, entre los cuales cabe mencionar, en Bolivia, ríos Mamoré y Negro (Pando); en Ecuador, ríos Napo y Tigre; en Colombia, ríos Negro o Guainía, Ica o Putumayo, Igara Paraná, Vaupés, Caquetá,
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:::… navegable con su primer afluente importante, el Orteguaza, hasta más abajo del lugar de la Tagua, a donde también afluye la escasa navegación del río afluente Caguán. De la tagua hacia el río Putumayo, que se encuentra a 26 km y que es navegable en todo su trayecto <ref> Guhl, E. (2016). ''Colombia bosquejo de su geografía tropical''. Bogotá, Colombia: Universidad de los Andes. Ediciones Uniandes: Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis: Universidad Nacional de Colombia p. 159</ref>
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Cabe incluir tributarios como Marañón y Ucayalien Perú; en Venezuela el río - canal Casiquiare; y en territorio Brasileño ríos Tapajós y el Xingú, próximos a la desembocadura del río en el litoral Atlántico donde la pleamar colisiona reciamente con el torrente Amazónico, causando la súbita marea ondulada conocida como pororoca, documentada inicialmente durante los siglos XVI y XVIII por los exploradores europeos Vicente Yáñez Pinzón y Charles-Marie de la Condamine <ref> Chanson, H. (2012). ''Tidal Bores, Aegir, Eagret, Mascaret, Pororoca, Theory And Observations''. London, UK: WorldScientific Publishing Co. Ptc. Ltd.</ref>; siendo también citadas con frecuencia las “expediciones que recorrieron el río Amazonas entre mediados del siglo XVI y mediados del siglo XVII.  Una fue la del conquistador español Francisco Orellana, entre 1541-1542, que salió desde Quito, navegando los ríos Coca y Napo, afluentes del río Amazonas.”<ref>Cartay, R. (s.f.). ''11 ciudades del río Amazonas''. Recuperado de https://delamazonas.com/cuenca-rio-amazonas/ciudades/</ref>
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En la Amazonía, según el carácter embravecido o calmo de su caudal, los ríos son navegables o poco navegables; los obstáculos para la navegación más frecuentes suelen ser bancos de arena, empalizadas, rápidos, y vegetación inmersa. Actualmente ruidosos motores fuera de borda rompen la serenidad de remos y velámenes, sin embargo, en muchas comunidades aún se realiza el tradicional corte y vaciado de troncos para la elaboración de canoas y chalupas con durables maderas resistentes a la humedad, organismos lignícolas e insectos xilófagos. La sólida y anillada médula leñosa de centenarios árboles nativos también suele estar presente en muebles, pilotes, vigas, tablados, bolillos de balconerias de diversas construcciones vernáculas y contemporáneas, que por lo general son palafíticas o enclavadas sobre maderos, adaptadas al terreno inundable para llegar a ellas en embarcaciones <ref> García, A. (2012). Tesis: ''La Selva Tecnológica. Sistemas Sociotécnicos y Antropología Simétrica en Comunidades Ribereñas del Bajo Amazonas''. Barcelona, España: Departamento de Antropología Cultural y de Historia de América y África </ref>.
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La configuración urbana adyacente a vías fluviales en la Amazonía contemporánea se debe a elementos territoriales como vigilancia fronteriza, impulso industrial e instalación de obras de infraestructura; dinámicas locales que corresponden a factores históricos como la colonización y el comercio internacional <ref> Granados, O. (2019). ''Redes y negocios en la cuenca amazónica, 1890-1914. América Latina en la historia económica''. Santa Marta, Colombia: Universidad Jorge Tadeo Lozano recuperado de https://doi.org/10.18232/alhe.982</ref>. Por consiguiente, la circulación fluvial es un imperativo en la diversidad e interacción cultural y geográfica compartida entre indígenas y colonos, cotidianidad regional que corresponde a la heterogeneidad del espacio social en cuencas y territorios; poblaciones cuyas actividades socioeconómicas dependen o se relacionan más con otra jurisdicción territorial, cuestión que suele vincularse a problemáticas como escasa presencia del Estado en lugares distantes, debido que la conexión intermunicipal o el tránsito de un centro poblado a otro puede equivaler a varios días de navegación.
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Por estas y otras razones el relacionamiento humano en la Amazonía implica el ineludible patrón hidrográfico y cultural de los ríos, la vida y distancias se rigen según el movimiento en las aguas (corriente y contra corriente) que influyen decisivamente en la medida del tiempo al navegar los ríos del territorio selvático entre poblaciones distantes.
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==Importancia==
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Los servicios ecosistémicos de los principales ríos amazónicos son un bien común y actualmente concentran empresas de transporte fluvial junto al turismo comercial y comunitario en áreas de resguardos indígenas, reservas y parques naturales con programación y recorridos que incluyen la valoración ecológica y paisajística<ref>Cepal y Patrimonio Natural. (2013). ''Amazonia posible y sostenible''. Bogotá, Colombia: Cepal y Patrimonio Natural </ref>.
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En definitiva, estudiar la historia de la asengladura de los ríos en la Panamazonia permite comprender los procesos de modernización y degradación del entorno en los territorios selváticos (apertura de carreteras, extracción de maderas, ganadería extensiva, explotaciones mineras y petroleras) contexto que involucra continuidades y rupturas históricas derivadas de la conformación de unidades productivas que en pocas décadas han transformado el paisaje natural y social.
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==Véase también==
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==Referencias==
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==Enlaces relacionados en Banrepcultural==
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*[https://www.banrepcultural.org/noticias/narrativas-historicas-y-cartograficas-del-rio-amazonas Narrativas históricas y cartográficas del Río más extenso y caudaloso del mundo: el Amazonas]
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*[https://www.banrepcultural.org/biblioteca-virtual/credencial-historia/numero-255/tabaco-quina-y-anil-en-el-siglo-xix-bonanzas-efimeras Tabaco, quina y añil en el siglo XIX: Bonanzas efímeras]
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*[https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll20/id/119 The Amazonian Travels of Richard Evans Schultes]
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==Créditos==
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1. Abril de 2022. Investigación y texto Federico Paz para el Proyecto: Río: territorios posibles Banrepcultural
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[[Categoría:El río: territorios posibles]] [[Categoría:geografía]] [[Categoría:hidrografía]] [[Categoría:Colombia]]
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Revision as of 17:59, 7 April 2022

Amazonía fluvial

Transportarse, moverse o llevar algo aprovechando el caudal y flotación en el curso de los ríos ha sido un componente central en la consolidación de amplios procesos históricos de intercambio cultural y material entre los moradores de la vasta Hylea Amazónica.

Aspectos etnohistóricos

En relación a las primeras dinámicas de desplazamiento y poblamiento humano en la Amazonía prehispánica hace más de 9.000 años [1], se afirma que los ríos han sido importantes rutas desde que sociedades precolombinas iniciaron el desarrollo de cultígenos en terrazas aluviales localizadas entre sendas y torrentes de agua. Suele indicarse la utilización de los ríos y sistemas lagunares como vías y referentes espaciales al habitar un lugar específico. La singladura entre sitios de caza, pesca, labranza y recolección es un buen ejemplo de conocimiento socializado generacionalmente entre los pobladores ribereños en la selva: “Los Carijonas eran conocidos por su costumbre única de remar sus canoas de pie...” [2]

La interconexión fluvial y las diversas formas de concebir los ríos entre los pueblos amazónicos han hecho posible el relacionamiento entre territorios surcados por numerosos afluentes y distintos sistemas acuátiles diseminados a lo largo y ancho de la cuenca principal. “En este ambiente lo que se suele llamar ‘comunidad’ corresponde a una agrupación organizada de familias, las cuales viven relativamente dispersas a lo largo de los ríos y quebradas, con sus propias autoridades tradicionales.” [3].

Estudios señalan la incidencia del factor fluvial en vínculos parentales, cosmogónicos y territoriales entre antiguos cacicazgos establecidos río arriba o aguas abajo:

Es muy probable que la jerarquización entre linajes se tradujera en relaciones espaciales, conforme sucede entre los tatuyos. Sus malocas están ubicadas a lo largo de las riberas de los ríos: En las bocanas, en centro o en las cabeceras. Los clanes y linajes de mayor jerarquía ocupan las bocanas y los de menos jerarquía las cabeceras [4].

Las ensenadas, grandes cauces y canales naturales permitieron el desarrollo del trabajo colectivo adecuado a las contingencias de un entorno selvático difícilmente transitable de no ser por las vías acuáticas. La riqueza hídrica y abundancia de la floresta determinaron en gran parte los modos de transporte, tipos de bienes producidos y formas de intercambio de los mismos. Arocha (citado en Espinosa, 1995)[5] indica:

Entre ribereños de ríos blancos, de ríos negros e interribereños, existían relaciones de intercambio y alianza a través de las cuales no sólo intercambiaban “ideas y servicios” sino que accedían a productos que les fuesen escasos a unos u otros. Crónicas del siglo XVIII dieron noticia de las amplias e intensas redes de intercambio comercial y social que existían entre las diversas sociedades de las selvas, los llanos y las montañas. (p. 76).”

Los pueblos amazónicos histórica y dialectalmente han operado como proveedores e intermediarios en la alta, media y baja Amazonía. Mediante el relacionamiento con las vías de agua han constituido extensas e intrincadas rutas, formas y tradiciones milenarias y contemporáneas de transporte e intercambio de excedentes productivos extraídos de territorios selváticos. Prado Junior señala que “Uno de los primeros trabajos a los que fueron sometidos los pueblos autóctonos fue el de “remeros”, dada la poca destreza que mostraban los colonizadores”. (citado en García, 2012, p. 116)[6]

En Cepal y Patrimonio Natural (2013)[7] se menciona que desde mediados del siglo XIX, la apertura de la navegación y el arribo de los barcos a vapor permitieron el ingreso de exploradores estadunidenses y europeos que junto a colonos de distintas nacionalidades instauraron enclaves en torno a los auges quinero, cauchero y maderero:

Manaos se convirtió en el centro cauchero de la cuenca amazónica, mientras Belém fue el centro del comercio marítimo y fluvial del nordeste brasileño (Foster, 1932; Weinstein, 1983b). Para Brasil y Perú el río Amazonas se convirtió en una vía pública, mientras los ríos del occidente boliviano y el sur colombiano eran impenetrables y no se logró avanzar en el corazón de la Amazonia (Davis, 2001) [8]

La valoración comercial de la selva ligada al metabolismo de economías extractivas fue simultánea a la apertura de la navegación, desarrollo cartográfico y construcción inicial de caseríos que dieron origen a áreas y cabeceras urbanas en las que es posible observar astilleros y aserríos donde maderas exóticas y otros productos locales esperan la llegada de barcos, ferris y lanchas por el río [9].

Elementos geográficos

En el trapecio amazónico se esparce el mayor complejo hidrográfico mundialmente conocido cuya longitud se estima superior a los 6.000 km [10]. Como gran sistema de aguas interiores, embarcaciones turísticas y comerciales suelen recorrerlo más de 3.000 km desde las zonas portuarias del Igarapé de Fortaleza en Brasil, hasta ciudades como Puerto Nariño y Leticia en Colombia, e Iquitos y Pulcallpa en el Perú; lugares donde arriban balsas, lanchas, planchones y barcos de distinto calado que bajan o remontan por el río durante semanas. Es de conocimiento que el río Amazonas discurre cardinalmente hacia el oriente y muchos de sus tributarios son navegables en buena parte de sus tramos, entre los cuales cabe mencionar, en Bolivia, ríos Mamoré y Negro (Pando); en Ecuador, ríos Napo y Tigre; en Colombia, ríos Negro o Guainía, Ica o Putumayo, Igara Paraná, Vaupés, Caquetá,

… navegable con su primer afluente importante, el Orteguaza, hasta más abajo del lugar de la Tagua, a donde también afluye la escasa navegación del río afluente Caguán. De la tagua hacia el río Putumayo, que se encuentra a 26 km y que es navegable en todo su trayecto [11]

Cabe incluir tributarios como Marañón y Ucayalien Perú; en Venezuela el río - canal Casiquiare; y en territorio Brasileño ríos Tapajós y el Xingú, próximos a la desembocadura del río en el litoral Atlántico donde la pleamar colisiona reciamente con el torrente Amazónico, causando la súbita marea ondulada conocida como pororoca, documentada inicialmente durante los siglos XVI y XVIII por los exploradores europeos Vicente Yáñez Pinzón y Charles-Marie de la Condamine [12]; siendo también citadas con frecuencia las “expediciones que recorrieron el río Amazonas entre mediados del siglo XVI y mediados del siglo XVII. Una fue la del conquistador español Francisco Orellana, entre 1541-1542, que salió desde Quito, navegando los ríos Coca y Napo, afluentes del río Amazonas.”[13]

En la Amazonía, según el carácter embravecido o calmo de su caudal, los ríos son navegables o poco navegables; los obstáculos para la navegación más frecuentes suelen ser bancos de arena, empalizadas, rápidos, y vegetación inmersa. Actualmente ruidosos motores fuera de borda rompen la serenidad de remos y velámenes, sin embargo, en muchas comunidades aún se realiza el tradicional corte y vaciado de troncos para la elaboración de canoas y chalupas con durables maderas resistentes a la humedad, organismos lignícolas e insectos xilófagos. La sólida y anillada médula leñosa de centenarios árboles nativos también suele estar presente en muebles, pilotes, vigas, tablados, bolillos de balconerias de diversas construcciones vernáculas y contemporáneas, que por lo general son palafíticas o enclavadas sobre maderos, adaptadas al terreno inundable para llegar a ellas en embarcaciones [14].

La configuración urbana adyacente a vías fluviales en la Amazonía contemporánea se debe a elementos territoriales como vigilancia fronteriza, impulso industrial e instalación de obras de infraestructura; dinámicas locales que corresponden a factores históricos como la colonización y el comercio internacional [15]. Por consiguiente, la circulación fluvial es un imperativo en la diversidad e interacción cultural y geográfica compartida entre indígenas y colonos, cotidianidad regional que corresponde a la heterogeneidad del espacio social en cuencas y territorios; poblaciones cuyas actividades socioeconómicas dependen o se relacionan más con otra jurisdicción territorial, cuestión que suele vincularse a problemáticas como escasa presencia del Estado en lugares distantes, debido que la conexión intermunicipal o el tránsito de un centro poblado a otro puede equivaler a varios días de navegación.

Por estas y otras razones el relacionamiento humano en la Amazonía implica el ineludible patrón hidrográfico y cultural de los ríos, la vida y distancias se rigen según el movimiento en las aguas (corriente y contra corriente) que influyen decisivamente en la medida del tiempo al navegar los ríos del territorio selvático entre poblaciones distantes.

Importancia

Los servicios ecosistémicos de los principales ríos amazónicos son un bien común y actualmente concentran empresas de transporte fluvial junto al turismo comercial y comunitario en áreas de resguardos indígenas, reservas y parques naturales con programación y recorridos que incluyen la valoración ecológica y paisajística[16].

En definitiva, estudiar la historia de la asengladura de los ríos en la Panamazonia permite comprender los procesos de modernización y degradación del entorno en los territorios selváticos (apertura de carreteras, extracción de maderas, ganadería extensiva, explotaciones mineras y petroleras) contexto que involucra continuidades y rupturas históricas derivadas de la conformación de unidades productivas que en pocas décadas han transformado el paisaje natural y social.

Véase también

Referencias

  1. Von Hildebrand, M., y Brackelaire, V. (2012). Guardianes de la selva. Gobernabilidad y autonomía en la Amazonia colombiana. Bogotá, Colombia: Fundación Gaia Amazonas.
  2. Hettler, B. y Plotkin, M. (2019). Los Viajes Amazónicos de Richard Evans Schultes Introducción: Vida temprana y exploraciones. Bogotá, Colombia: Banco de la Republica en asociacion con The Amazon Conservation Team..
  3. Von Hildebrand, M., y Brackelaire, V. (2012). Guardianes de la selva. Gobernabilidad y autonomía en la Amazonia colombiana. Bogotá, Colombia: Fundación Gaia Amazonas p. 37.
  4. Espinosa, M. (1995). Convivencia y poder político entre los Andoques. Bogotá, Colombia: Editorial Universidad Nacional de Colombia p. 110
  5. Espinosa, M. (1995). Convivencia y poder político entre los Andoques. Bogotá, Colombia: Editorial Universidad Nacional de Colombia
  6. García, A. (2012). Tesis: La Selva Tecnológica. Sistemas Sociotécnicos y Antropología Simétrica en Comunidades Ribereñas del Bajo Amazonas. Barcelona, España: Departamento de Antropología Cultural y de Historia de América y África
  7. Cepal y Patrimonio Natural. (2013). Amazonia posible y sostenible. Bogotá, Colombia: Cepal y Patrimonio Natural
  8. Granados, O. (2019). Redes y negocios en la cuenca amazónica, 1890-1914. América Latina en la historia económica. Santa Marta, Colombia: Universidad Jorge Tadeo Lozano recuperado de https://doi.org/10.18232/alhe.982
  9. Cepal y Patrimonio Natural. (2013). Amazonia posible y sostenible. Bogotá, Colombia: Cepal y Patrimonio Natural
  10. Cepal y Patrimonio Natural. (2013). Amazonia posible y sostenible. Bogotá, Colombia: Cepal y Patrimonio Natural
  11. Guhl, E. (2016). Colombia bosquejo de su geografía tropical. Bogotá, Colombia: Universidad de los Andes. Ediciones Uniandes: Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis: Universidad Nacional de Colombia p. 159
  12. Chanson, H. (2012). Tidal Bores, Aegir, Eagret, Mascaret, Pororoca, Theory And Observations. London, UK: WorldScientific Publishing Co. Ptc. Ltd.
  13. Cartay, R. (s.f.). 11 ciudades del río Amazonas. Recuperado de https://delamazonas.com/cuenca-rio-amazonas/ciudades/
  14. García, A. (2012). Tesis: La Selva Tecnológica. Sistemas Sociotécnicos y Antropología Simétrica en Comunidades Ribereñas del Bajo Amazonas. Barcelona, España: Departamento de Antropología Cultural y de Historia de América y África
  15. Granados, O. (2019). Redes y negocios en la cuenca amazónica, 1890-1914. América Latina en la historia económica. Santa Marta, Colombia: Universidad Jorge Tadeo Lozano recuperado de https://doi.org/10.18232/alhe.982
  16. Cepal y Patrimonio Natural. (2013). Amazonia posible y sostenible. Bogotá, Colombia: Cepal y Patrimonio Natural

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1. Abril de 2022. Investigación y texto Federico Paz para el Proyecto: Río: territorios posibles Banrepcultural