Amenazas y Riesgos Socio-ambientales en la cuenca del río Orinoco

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La cuenca del río Orinoco presenta características geológicas, geomorfológicas e hidrográficas únicas y particulares que lo hacen ser uno de los ecosistemas más importantes del planeta debido a la historia geológica, la biodiversidad y la diversidad cultural que alberga, siendo reconocida como una zona de alta riqueza hídrica en el mundo (Bustamante et al., 2019). Esta complejidad y diversidad ecosistémica, se sincroniza gracias al flujo de energía en el curso del agua y los nutrientes, el suelo, los ciclos hidrológicos, las condiciones ambientales y su interacción con los organismos (Burbano. J. (n.d)); donde las actividades humanas en masa comienzan a ser un factor de influencia de alto riesgo para el equilibrio de la cuenca.

La abundancia de agua que se mueve a través de los ciclos hidrológicos y el clima a lo largo de la cuenca, determinan las actividades productivas y de subsistencia de las comunidades indígenas, campesinas y de colonos terratenientes. Estas actividades se han venido transformando y tecnificando en el tiempo, siendo cada vez más masivas debido al aumento de la densidad poblacional en ciertos sectores y la expansión de la agroindustria, la ganadería, la explotación de hidrocarburos, entre otros, que dependen de la oferta de agua para su explotación.

En este sentido, se ocasionan diversos efectos en cadena que repercuten en conflictos socio-ambientales que afectan la biodiversidad, la calidad y cantidad del agua y la abundancia de los servicios ecosistémicos, lo que contribuye al aumento del cambio climático y con ello, a la disminución de la calidad de vida de las comunidades.

Ganadería

La ganadería en la Orinoquía ha sido principalmente tradicional, donde las prácticas se enfocaron en la ganadería extensiva de baja densidad, estando presente en todos los climas, biomas y posiciones fisiográficas; donde se alimenta a los bovinos tanto con la oferta natural de los pastos como con pastos introducidos (Romero et al., 2004), es decir que los cambios no han sido tan drásticos sabiendo que esta ha sido practicada desde el siglo XVI. Sin embargo, se calcula que la ganadería extensiva ocupa un 87,38 % del suelo disponible del Meta y un 88,87 % del Casanare, departamentos con el mayor número de hectáreas destinadas para la ganadería en el año 2017 (Bustamante et al., 2019), lo que indica pérdida de cobertura boscosa, principalmente en el piedemonte.

La relación de la ganadería con el agua se relaciona directamente con la oferta para los bovinos, los cuales se encuentran siempre cercanos a las corrientes y espejos de agua de los paisajes, y se van moviendo de acuerdo a las estaciones de lluvias y la oferta de la temporada. En este sentido, los impactos más directos son el alto consumo de litros de agua, pues se dice que para un kilo de carne 16.000 litros de agua (FAOIFAD, 2006 en Lasso et al., 2011); y la Compactación del suelo por el paso del ganado (Bustamante et al., 2019). También la inclusión de pastos introducidos para el engorde va transformando el paisaje y se evidencia pérdida de biodiversidad.

Explotación de Hidrocarburos

Esta actividad caracteriza a la región de la Orinoquía, siendo la extracción de petróleo y gas una de las principales. Se inició en los años 40 pero tuvo mayor auge en los años 70 a partir de los pozos descubiertos en los departamentos del Meta, Arauca y Casanare (Bustamante et al., 2019), atrayendo una gran oleada de migración, compañías extranjeras y aumentando la presión de demanda de los servicios ecosistémicos. Además, la necesidad de transporte del crudo trajo consigo la construcción de infraestructura vial que permitió conectar con Villavicencio y así transportar al centro del país, aumentando la deforestación a su paso.

Los procedimientos de extracción de petróleo requieren de cantidades numerosas de agua, generando residuos y contaminación de las aguas subterráneas y superficiales, en los casos en que ciertos oleoductos han presentado fallas o atentados de parte de grupos armados. Estos derrames son impactos irreversibles y que traen altos costos económicos, ambientales y peligros para la salud humana (Ramírez y Vidal, 2003).

Agroindustria

El sector agroindustrial en la Orinoquía se vino especializando en el cultivo de palma de aceite y arroz. Otros cultivos son destinados al caucho, la soya, el maíz, la yuca, la caña, entre otros cultivos menores. La mayor concentración de cultivos agroindustriales se encuentra en los municipios de Puerto López y Puerto Gaitán, representando cerca del 82 % del área cultivada (Bustamante et al., 2019).

El crecimiento de la agroindustria repercute en la pérdida de cobertura boscosa debido a la deforestación, lo que amenaza directamente la biodiversidad, aumenta la sedimentación y disminuye el caudal de los ríos. Además, la demanda de agua para los cultivos de arroz y palma de aceite son altos. Se calcula que, en un año, los departamentos del Meta y Casanare que tienen sembradas 121.727 ha de palma africana, habrán consumido 2,3 billones de litros (Lasso et al., 2011). A esto se suma los agroquímicos que se dispersan en el suelo y en el agua.

Recursos Pesqueros

La cuenca del río Orinoco es reconocida como la segunda en contar con mayor número de especies asociadas a la pesca (de 30 a 50 especies), por tal motivo, el recurso pesquero hace parte de la tradición, identidad y economía de la región. Los ríos con mayor riqueza pesquera son Arauca, Meta y Guaviare (Lasso et al., 2011).

Las principales amenazas se relacionan con la sobre - explotación, introducción de especies invasoras, cambio climático y la degradación de los sistemas acuáticos, teniendo en cuenta las condiciones en que los ríos reciben el impacto de los desagües de los agroquímicos de los cultivos, residuos de la minería ilegal, la disminución del caudal por pérdida de cobertura vegetal, aguas residuales de los cascos urbanos y de petroleras. Se dice que en Colombia se disminuyó la producción pesquera en un 60% en los últimos 50 años, lo que indica la reducción de la población de peces y la alteración de sus ciclos reproductivos de acuerdo a las condiciones del agua (Bustamante et al., 2019).

Esto, también afecta la seguridad alimentaria de las comunidades alejadas y en general (indígenas y campesinos) que viven de la pesca como parte de su alimentación y economía. Cabe resaltar la situación en que los peces se contaminan de mercurio por la acción de la minería y sin embargo hacen parte de la dieta diaria, lo que repercute en la salud humana.

Cultivos ilícitos, minería ilegal y conflicto armado

De acuerdo a las oleadas migratorias del interior del país desde los años 40´s, y del auge de la economía en los años 70´s, la región de la Orinoquía también hereda la violencia que se vivía desde el interior del país, el cual se cimienta en la disputa por la tierra y el poder político. Los grupos armados que han estado presentes en la región son: las FARC (actualmente algunas disidencias), el ELN y los paramilitares.

Su presencia, junto a sus prácticas vienen dejando impactos ambientales que tienen que ver con la deforestación para el cultivo de marihuana y coca, los cuales generan erosión, contaminación de las aguas y los suelos, y disminución de la capacidad productiva (Ramírez y Vidal, 2003). A esto se suma la estrategia de erradicación por fumigación, lo cual ha generado impactos en la salud humana y en la producción agrícola, convirtiéndose, junto a la violencia, un motivo más para el desplazamiento de la población.

En cuanto a la minería ilegal, se resalta la situación del río Inírida y la zona de la Estrella fluvial de oriente de donde se extrae oro y coltán principalmente. En este proceso, se emplean químicos como el cianuro y el mercurio para la separación del oro de las piedras y/o sedimentación, en un proceso que se denomina amalgamar. Estos residuos llevan altas dosis de mercurio río abajo, lo que trae consecuencias directas sobre la dinámica de sus aguas y el ciclo de vida de los peces ornamentales y la nutrición humana[1]. Cabe decir que esta actividad depende del río pues es empleada en balsas que van navegando entre caños y bosques.

Conclusión

Esto apenas es un esbozo de los principales conflictos socio-ambientales que vive la Orinoquía, donde se reconoce que los modelos económicos extractivistas y sus dinámicas sociales, están generando efectos en cadena que “producen un debilitamiento en la capacidad de la adaptación y resiliencia de los sistemas socio - ecológicos presentes en la zona” (Victorino et al., 2017), principalmente causando la deforestación y los conflictos por la tenencia de la tierra. Esto a causa de la falta de comprensión y conciencia acerca de la interconexión entre los sistemas biológicos, ecológicos y climáticos, con las interacciones económicas y sociales. Se necesita armonizar el desarrollo económico con un adecuado manejo ambiental, propendiendo por el fortalecimiento de la gobernanza del agua, la educación ambiental y la participación de las comunidades en la toma de decisiones y en la regulación del uso sustentable de los recursos hídricos y naturales.

Referencias

Bibliografía

1. Bustamante, C. (ed). 2019. Gran Libro de la Orinoquia Colombiana. Bogotá. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt - Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH.

2. Fajardo, D., Urbina. F. (1998) Colombia Orinoco. Obras generales. Bogotá: FEN Colombia, Tomado de: https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll10/id/2801

3. Lasso, C. A., F. de Paula Gutiérrez, M. A. Morales-Betancourt, E. Agudelo, H. Ramírez -Gil y R. E. Ajiaco-Martínez (Editores). (2011). II. Pesquerías continentales de Colombia: cuencas del Magdalena-Cauca, Sinú, Canalete, Atrato, Orinoco, Amazonas y vertiente del Pacífico. Serie Editorial Recursos Hidrobiológicos y Pesqueros Continentales de Colombia. Instituto de Investigación de los Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. Bogotá, D. C., Colombia.

4. Ramírez, M. C., Vidal,. (2003). Conflicto social armado y efectos ambientales en la Orinoquía. Diagnóstico del Estado Actual para la formulación de la propuesta técnica del Plan de Acción Regional para la Biodiversidad en la Orinoquia. Bogotá. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.

4. Romero M., Gol indo G., Otero J., Armenteros, D. (2004). Ecosistemas de lo cuenca del Orinoco colombiano. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. Bogotá. Colombia.

5. Burbano. J. (n.d) Minería ilegal en Guainía: un daño irreversible al río Orinoco. Centro de Estudios de la Orinoquia – CEO. Recuperado de: https://repositorio.uniandes.edu.co/bitstream/handle/1992/31444/Mineria%20ilegal%20en%20Guainia.pdf?sequence=1&isAllowed=y

6. Victorino, I., Castro, L. G., Zabala-Forero, F. A., & Caro-Caro, C. I. (Eds.). (2017). La Cuenca del río Orotoy: Conocimientos para la gestión territorial. Bogotá D.C., Colombia: Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.

Referencias a colecciones del Banco

Referencias a artículos del Banco

  • Geografía Orinoquía [1]
  • Orinoquía [2]
  • La biodiversidad chocoana: patrimonio sin valorar [3]