Ana Cristina Sanabria

From Enciclopedia | Banrepcultural
Revision as of 04:02, 30 May 2020 by Sandra Helena González (talk | contribs) (Página creada con «{{Ficha |título = Ana Cristina Sanabria |imagen = CRI-Damas_Elites_Colombia_2016_(cropped).jpg |imagen-descripción = Ana Cristina Sanabria en el podio del Campeonato de C…»)

(diff) ← Older revision | Approved revision (diff) | Latest revision (diff) | Newer revision → (diff)
Jump to navigation Jump to search
Ana Cristina Sanabria
CRI-Damas Elites Colombia 2016 (cropped).jpg
Ana Cristina Sanabria en el podio del Campeonato de Colombia de Ciclismo Contrarreloj en 2016
Datos generales
Nombre Ana Cristina Sanabria
Fecha de nacimiento 02 de mayo de 1990
Ocupación Ciclista
Primaria Escuela rural Palo Blanco Bajo
País de nacimiento Colombia Bandera de Colombia }}
Ciudad de nacimiento Zapatoca, Boyacá
Familia Orlando Sanabria (padre); María Esther Sánchez


Biografía

Sus inicios en el ciclismo

Ana Cristina Sanabria nació el 2 de mayo de 1990 en Zapatoca, Santander. Descubrió su gusto por la bicicleta desde que empezó a salir a dar largos paseos en la cicla que le prestaba su primo, Javier Hernández Sanabria. Don Orlando y doña María Esther, sus padres, la regañaban cuando la descubrían y le advertían los peligros de montar en la vía.

Sin embargo, Ana Cristina aprovechaba cualquier descuido para pedir prestada la bicicleta. Cuando entró al bachillerato, en la escuela rural Palo Blanco Bajo, que quedaba a media hora de su casa, la bicicleta se convirtió en un medio de transporte. Ya no era solo su primo quien le prestaba la cicla, su papá también lo hacía.

A los 16 años decidió que sería deportista. Ya había probado con el atletismo, y aunque le gustaba correr dicho deporte no la atraía tanto como el pedaleo. Reinaldo Cruz, miembro del Comité de Deportes de Zapatoca, vio que Ana Cristina era rápida en su recorrido y empezó a entrenarla. En 2007 y 2008 la llevó a practicar ciclomontañismo. En esos años fue campeona departamental juvenil y plata en la Copa Colombia (“Así llegó Ana Cristina Sanabria al ciclismo”, 2017).

En 2009, a sus 19 años, decidió dejar la casa de sus padres y viajó a Bucaramanga para empezar a entrenar en ciclismo de pista y ruta. Después fue a Tunja y consiguió trabajo en un restaurante cuyos dueños amaban el ciclismo (Álvarez, 2017). La experiencia le sirvió para encontrar un trabajo en el que le pagaban mejor. Tenía que lavar bodegas y frutas, hacer rifas, “colocar totuma”, como dicen en Santander. Poco a poco los apoyos aumentaron y recibió una beca de estudios del Instituto Departamental de Recreación y Deportes de Santander para tecnología ambiental (“'Sueño con disputar un Giro': Ana Sanabria”, 2016); aunque no le fue bien, aprovechó la beca para seguir entrenando. Desde el año 2009 participó en los campeonatos contrarreloj y de ruta del país.

Resultados

Una de sus primeras victorias fue en la Clásica de Anapoima (2011), evento cuya competencia femenina se suspendió entre el 2012 y el 2015. Cuando se reanudó, Ana Cristina Sanabria volvió a ganar el oro (2016-2017). Ana Cristina aprovecha las carreras en el país para sumar puntos y entrenar. En cada competencia se prepara con la misma intensidad que en sus primeras participaciones. Por eso, no es raro verla en el podio de las carreras en las que participa cada año. Desde el 2014 y hasta el 2017 se colgó la presea dorada en el Tour Femenino de Colombia. En la Vuelta a Boyacá del 2015 ganó la medalla de plata, y en las versiones de 2017, 2018 y 2019 se llevó el oro. En los campeonatos contrarreloj de Colombia fue ganadora del oro desde el 2015 hasta el 2017.

En 2016 obtuvo los reconocimientos más importantes. En mayo participó en el Campeonato Panamericano en Ruta, allí logró la medalla de plata en la prueba contrarreloj. Fue la única mujer de la Selección de Colombia de Ciclismo en Ruta convocada para los Juegos Olímpicos de Río. En el equipo estaban Sergio Luis Henao, Esteban Chaves, Rigoberto Urán, Jarlinson Pantano y Fernando Gaviria (Álvarez, 2017). Cuando regresó de Río de Janeiro “la gente de su pueblo la había visto por televisión y la reconocía, le hicieron homenaje en Zapatoca” (Álvarez, 2017). Su padre, don Orlando, puso una bicicleta con cinco anillos a la entrada de su vereda, San Gil, para anunciar que allí había nacido la ciclista que fue a los Olímpicos.

En noviembre del 2016 se corrió la primera Vuelta a Colombia Femenina y Ana Cristina Sanabria fue quien se llevó el oro. De hecho, ganó también las ediciones de 2017 y 2018. En el 2019 ya no estuvo en el podio. Para ella perder una competencia hace parte del deporte. Antes de correr la Vuelta, en el 2018, dijo: “No me siento imbatible, todas piensan cómo quitarme el reinado, por eso me preparo, porque tengo que cuidar mi nivel, no me siento ganadora del todo porque también me duelen las piernas, tengo crisis, me enfermo” (Rengifo, 2018).

Ciclismo femenino

La creación de la Vuelta a Colombia Femenina, en 2016, fue un paso importante para las mujeres que practican este deporte, ya que abre la posibilidad de construir nuevas competencias y de que corredoras internacionales vengan al país. Si bien la Vuelta Femenina lleva poco tiempo, desde el 2017, es avalada por la Unión Ciclista Internacional (UCI) en la categoría 2.2, que es de las competencias profesionales continentales, selecciones nacionales, selecciones regionales y amateurs. Al hacer parte de las carreras oficiales, los corredores obtienen puntos en la tabla general. Esta inclusión en el calendario profesional incentiva la participación de equipos internacionales (“Desde el 2017, la Vuelta a Colombia Femenina será UCI 2.2”, 2016).

Cuando Ana Cristina Sanabria empezó su carrera como ciclista, en 2007, apenas había algunas clásicas y vueltas regionales que abrían espacio al ciclismo femenino. Por eso, y porque “he vivido muchas cosas como violencia, desamparo hacia la mujer en el ciclismo, y he escuchado testimonios de otras compañeras”, ha usado sus triunfos para llamar la atención sobre las condiciones del deporte. Junto con Diana Carolina Peñuela, Jessica Parra y Camila Valbuena ha tomado la vocería de las mujeres deportistas. Frente a la creación de la Vuelta dijo que “aprovechar la geografía nacional con buena apertura de competencias para las ciclistas es una estrategia exitosa para elevar el nivel con relación a las rivales europeas y facilitar, de paso, el salto de las corredoras colombianas al Viejo Continente” (Zuleta, 2017).

En el 2014, un grupo de bogotanas, entre las que estaba Ana Cristina, participó en el Giro de la Toscana. Pese a que era la primera vez que un equipo femenino hacía parte de esta carrera, la noticia viral fue una foto del equipo en donde el color del uniforme daba la impresión de desnudez. El debate fue grande, muchos cuestionaron el uso de la indumentaria mientras otros decían que no había por qué escandalizarse. El equipo llevaba “usando este uniforme todo el año, tanto en competencias nacionales como internacionales, y no había generado este tipo de comentarios” (Wallace, 2014). Para ellas fue una sorpresa que el escándalo distrajera la atención de la que era una carrera histórica: “no le veíamos lo importante, además, fue una de las carreras más importantes. Cuando llegamos fuimos la sensación, la gente decía que la de la foto no era el color del uniforme, pero con esa situación nos hicimos ver”, dice Ana Cristina.

Sobre el cubrimiento mediático a las carreras femeninas afirmó: “debo hacer una crítica con respeto, porque luego de conseguir el título, los medios han sido generosos brindándome espacios, pero los mismos medios tienen que comprometerse más con la cobertura del ciclismo femenino. Hay diferencias abismales. De esa falta de cobertura de las carreras femeninas surge la falta de apoyo de la empresa privada y los consecuentes recursos precarios para las corredoras” (Zuleta, 2017).