Blanca Ochoa de Molina

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Blanca Ochoa de Molina
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Datos generales
Nombre Blanca Ochoa de Molina
Fecha de nacimiento 29 de diciembre de 1914
Nacionalidad Colombiana Bandera de Colombia }}
Ocupación Antropóloga
Primaria Escuela rural en Fredonia
Bachillerato Instituto Central Femenino
País de nacimiento Colombia, Bandera de Colombia }}
Familia Juan Patricio Molina Ochoa (hijo), Carlos Gerardo Molina Ochoa (hijo)
Cónyuge Gerardo Molina


Blanca Ochoa de Molina pionera de la Antropología en Colombia y de las primeras mujeres en realizar estudios universitarios y abrirse un lugar en el mundo académico.

Biografía

Blanca Ochoa de Molina nació en una familia numerosa (décima de catorce hermanos) de Fredonia (Antioquia) el 29 de diciembre de 1914. Fue una de las pioneras de la Antropología en Colombia y de las primeras mujeres en realizar estudios universitarios y abrirse un lugar en el mundo académico. Nació en Fredonia (Antioquia) en 1914. Desde muy joven fue una defensora de la educación de calidad para las mujeres. Junto a su amiga Edith Jiménez, terminó el bachillerato en el Liceo antioqueño, siendo las dos primeras mujeres en graduarse de esa institución. Posteriormente estudió en la Escuela Normal Superior de Bogotá, donde se interesó por la etnología, que profundizó en el Instituto Etnológico Nacional. Estudió Antropología en La Soborna (París) y hacia la mitad de la década de 1960 ingresó como docente a la Universidad Nacional de Colombia. Se casó con el político de izquierda Gerardo Molina, con quien tuvo dos hijos.

Los primeros años: la lucha por la educación para las mujeres

Los primeros años de su vida los pasó en el campo, entre Fredonia y Concordia, donde creció junto a sus hermanos y los hijos de los “agregados”[1], lo que permitió evidenciar desde pequeña las desigualdades de clase entre su familia y quienes trabajaban para ella. La madre de Blanca fue una normalista que nunca ejerció oficialmente, sin embargo, se dedicó a enseñar a sus hijos, los hijos de los trabajadores y los niños y niñas de la zona, convirtiendo su casa en una suerte de escuela rural (Acevedo, 2017). Blanca siempre mostró un interés especial por estudiar, así que la madre se esforzó por que pudiera asistir a la escuela del pueblo y años más tarde consiguieron una beca para que entrara como interna en la Normal de Señoritas de Medellín, que después pasó a llamarse Instituto Central Femenino.

Los primeros años de escuela fueron difíciles para Blanca. En la nueva escuela recibió una educación católica, conventual y conservadora, lo que desde un principio implicó una contradicción con los valores transmitidos en su familia, especialmente por su padre, que era un liberal declarado. Hacia la década de 1930, con el cambio de un gobierno conservador a uno liberal, la educación femenina experimentó un cambio importante, pues se incluyeron en el pensum las clases con contenidos académicos, que habían estado reservados para los hombres (Cohen 1997). Con esta nueva perspectiva educativa llegó Enriqueta Séculi a dirigir la escuela. Ella era una republicana catalana que había sido exiliada de España. Poco tiempo después de llegar implementó muchos cambios, empezando por los uniformes y la rigidez de las prácticas educativas. Luego, adaptó el patio que estaba ocupado con estatuas religiosas, para que las niñas pudieran jugar, lo que le costó una férrea persecución por parte de los sectores más reaccionarios de la ciudad, que la tildaron de comunista e iconoclasta y terminaron destituyéndola de su cargo.

La destitución de la rectora Enriqueta fue un duro golpe para las estudiantes, que se sentían muy conformes con los cambios. Un grupo de cuatro de ellas, incluida Blanca, decidieron hacer una huelga para exigir que la reintegraran al colegio. La huelga se prolongó por 42 días y fue un escándalo en la ciudad. Las opiniones en la ciudad se polarizaron, mientras unos las estigmatizaron y las llamaron libertinas, otros las apoyaban, consiguieron el apoyo de los sindicatos, de los braceros del río Magdalena, y los comerciantes de la plaza de mercado que les enviaban comida al colegio. La agitación de la huelga llegó al punto que Saco, una empresa de aviación les regaló tres pasajes para que viajaran a Bogotá a entrevistarse con el entonces Presidente de República, Alfonso López Pumarejo. Pese a la afinidad que mostró el Presidente frente a la causa de las estudiantes (Acevedo, 2017), el arzobispo de Medellín se opuso al reintegro. Finalmente la maestra Enriqueta tuvo que regresar a España, no obstante las estudiantes pudieron escoger como rectora a la maestra Merce Quintero, que conservaba un estilo similar al de la catalana.

Terminados los estudios en el Instituto, Blanca y su amiga Edith no se sentían conformes con su formación como maestras formalistas, por lo cual buscaron que las aprobaran en el Liceo antioqueño, un colegio masculino, que además tenía fama de revolucionario, porque sus estudiantes leían sobre marxismo. Dos años después se graduaron como bachilleres.

Formación profesional: etnología e indigenismo

Una vez terminaron el bachillerato, Blanca y Edith experimentaron tiempos difíciles. La sociedad antioqueña era muy conservadora y nadie quería darles empleo, tampoco fueron aceptadas en la Universidad de Antioquia, pese a que ahí ya habían aceptado a algunas mujeres. Con ayuda del director de educación del momento, obtuvieron dos becas para estudiar en la Escuela Normal Superior de Bogotá, dirigida por José Francisco Socarras. La Escuela Normal, fundada en 1936 por Alfonso López Pumarejo con el objetivo de formar a los y las maestras del país (Botero, Langebaek y Botero, 2009), fue una institución que dio el primer impulso a la consolidación de las ciencias sociales en Colombia. Gracias a la gestión de Socarrás, la Normal contó con reconocidos profesores europeos que llegaron al país exiliados por la guerra, entre ellos: Paul Rivet, Justus Wolfran Schottelius, Rudolf Hommes, Gerhard Masur, María Eastman, Urbano González de la Calle, Ernesto Guhl, Pablo Vila y José de Recasens.

Blanca Ochoa contó con la fortuna de formarse con dicha planta docente, que despertó en ella el interés por la etnología y la arqueología. Entre los profesores colombianos tuvo una impronta especial sobre Blanca, Antonio García Nossa, de quien aprendió a interesarse por los problemas agrarios y las condiciones de desigualdad experimentadas por los pueblos indígenas. En 1941, Paul Rivet, con colaboración de Gregorio Hernandez de Alba, fundó el Instituto Etnológico Nacional, que se encargó de promover la investigación antropológica en el país durante la década de 1940. Blanca Ochoa junto a Edith Jiménez, Alicia Dussan y Virginia Gutiérrez de Pineda se formaron en este instituto como etnólogas, ahí, se encargaban de recoger información sobre grupos indígenas del territorio nacional relacionada con antropología física, lingüística, etnología y arqueología (Echeverri 2007).

Un año después, en 1942, Blanca participa de la creación del Instituto Indigenista Colombiano, una iniciativa no oficial liderada por Antonio García y Gregorio Hernández de Alba, que tenía como propósito denunciar los abusos a los cuales estaban siendo sometidos los pueblos indígenas colombianos y oponerse a la división de los resguardos (Ochoa, s.f). En el mismo año, ella y su compañera Edith obtuvieron una beca para estudiar arqueología andina en la Universidad de San Marcos, de Lima (Perú). A su regreso a Colombia se vincularon al Servicio arqueológico colombiano como encargadas del área de museología y divulgación de los conocimientos sobre las culturas precolombinas.

Estudios en París, familia y docencia

El levantamiento ocurrido el 9 de abril de 1949 y los días siguientes, desató una persecución hacia las personas de orientación política izquierdista. Los integrantes del Instituto Etnológico fueron estigmatizados y poco tiempo después muchos tuvieron que exiliarse. Blanca, con el apoyo de su profesor Paul Rivet, viajó a París a realizar estudios en Antropología en la Universidad de La Sorbona. Estando allá se encuentra con su quien sería su esposo, el líder político de izquierda Gerardo Molina que se encontraba exiliado. En 1953 nació su primer hijo, Juan Patricio y a finales de ese mismo año regresan a Colombia.

El regreso al país no fue fácil, la represión generada por el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla hizo que la llegada de la familia Molina Ochoa fuera bastante complicada. Con el tiempo, Gerardo, su esposo, logra posicionarse como rector de la Universidad Libre, y Blanca se dedica a la docencia en algunos colegios de la capital. En 1956 nació su segundo hijo, Carlos Gerardo. A mediados de la década de 1960, Blanca consigue ingresar como docente al departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, y ahí, aúna esfuerzos con otros docentes para fundar el departamento de Antropología, del que después sería profesora.

Movimiento Firmes y la defensa de los derechos humanos

Durante el gobierno de Julio César Turbay (1978-1982) se incrementó la represión a los grupos de izquierda y la criminalización de la protesta social por medio del llamado “estatuto de seguridad”. En el mismo año en que fue electo Turbay, se creó el movimiento político Firmes, liderado por Gerardo Molina, que buscaba convertirse en una opción alternativa a los partidos políticos tradicionales. Por su parte, Blanca presenció, siendo profesora de la Universidad Nacional, la persecución y violencia contra los integrantes del movimiento estudiantil. Ella se caracterizó por defender a los estudiantes que eran encarcelados y torturados por la fuerza policial.

Para las elecciones presidenciales de 1982, Gerardo Molina se lanza como candidato a la Presidencia de la República. Blanca, asumió la campaña, acompañándolo en los viajes y los eventos programados.

En 2004, en el marco de la Cátedra sobre los derechos humanos, Blanca Ochoa de Molina recibió la condecoración “Orden civil al mérito José Acevedo y Gómez” en el grado de Cruz de Plata.

Cronología

  • 1937 : Huelga en el Instituto Central Femenino.
  • 1941 : Se crea el Instituto Etnológico Nacional donde Blanca Ochoa se forma como etnóloga.
  • 1942 : Se crea el Instituto Indigenista colombiano. Blanca es becada para estudiar arqueología andina en Lima.
  • 1952 : Llega a Francia a estudiar Antropología en La Soborna en París
  • 1982 : Gerardo Molina se lanza como candidato presidencial por el movimiento Firmes
  • 1983 : Se publica su libro Colombia prehispánica: arte e imaginería
  • 2004 : Recibe la condecoración “Orden civil al mérito José Acevedo y Gómez en el grado de Cruz de Plata.

Véase también

Alicia Dussan

Virginia Gutiérrez de Pineda

Referencias

  1. Coloquialmente se le llamaba agregados a los trabajadores campesinos a quienes el patrón les cedía una porción de tierra de su finca para que la pusieran a producir a cambio de trabajo, que podía o no ser remunerado.

Bibliografía

  • Acevedo, R.D. (2017). Blanca Ochoa de Molina: “Fui profesora de muchas asignaturas, según las circunstancias y las necesidades de la carrera [en el departamento de Antropología]” En: R. Ramírez (Ed.) Universidad Nacional de Colombia: 150 años. Bogotá, Colombia: Universidad Nacional de Colombia.
  • Botero, C.I., Langebaek, C.H., y Botero, H.A. (2009). Guía de estudio número 4. Arqueología y etnología en Colombia: la creación de una tradición científica. Bogotá, Colombia: Biblioteca Luis Ángel Arango, Banco de la República.
  • Cohen, L.M. (1997). El bachillerato y las mujeres en Colombia: acción y reacción. Universidad pedagógica nacional, 35, 2: 1-22.
  • Echeverri, M. (2007). Antropólogas pioneras y nacionalismo liberal en Colombia, 1941-1949. Revista Colombiana de Antropología, 43: 61-69.
  • Ochoa, Blanca. (s.f). Historia de la Antropología en Colombia [registro sonoro].

Bibliografía disponible en la colección bibliográfica

  • Anónimo. (s.f). Testimonio de liberación: Blanca Ochoa Sierra: una historia de mujer. (colección bibliográfica).
  • De Molina, Blanca. Historia de la Antropología en Colombia [registro sonoro] sala de Artes y Humanidades.
  • Ochoa de Molina, Blanca. (1983). Colombia prehispánica: arte e imaginería. Bogotá, Colombia: Tercer Mundo.

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Enlaces externos

Créditos

1. Diciembre de 2019. Investigación y texto Natalia Cobo para Banrepcultural