Bosques de ribera

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Los bosques de ribera, también llamados Sotos, del latín saltus (bosque, selva), es aquella vegetación caducifolia donde sus árboles o matas se distinguen por encontrarse sobre o junto a las riberas de los ríos, esto implica que los suelos donde crecen, generalmente tienen una concentración de agua subterránea de forma permanente, y que su desarrollo no depende directamente de factores como la lluvia. La cubierta vegetal característica de estas zonas es denominada como vegetación riparia, ya que esta última significa “perteneciente al banco de un río”. (Jardín Botánico Universitario, BUAP)

Esta constante humedad de los suelos permite un crecimiento continuo, frondoso y muy productivo, debido principalmente a la gran variedad de nutrientes minerales que pueden contener las corrientes de agua, proporcionándole una particular distinción frente a otro tipo de bosques. La cobertura vegetal refleja las características tanto del lugar de la cuenca donde se ubica, como de las particularidades del suelo y composición de las aguas.

Características

Los diferentes árboles o plantas que componen los bosques de ribera han logrado a lo largo del tiempo un proceso adaptativo a sus condiciones naturales, como son por ejemplo las inundaciones, lo que permite que puedan ser más resistentes a fenómenos naturales como lluvias torrenciales o incendios. Además, su espeso follaje lo convierte en el hogar de muchos seres vivos, como insectos, animales terrestres, acuáticos y por supuesto aves, por ejemplo, el Moscón Europeo (Eurasia), la Oropéndola Europea (hemisferio norte), el Carpintero Verde (Europa y Asia), el Ruiseñor Bastardo (Europa, norte de África y sur de Asia), entre otros. También funcionan como lugares idóneos para encontrar gran cantidad de comida que atrae variedad de especies animales incluso de otros hábitats, y sirve de refugio para aves migratorias, lo que los convierte en corredores biológicos[1]. Los bosques de ribera están constituidos por diferentes estratos que se encuentran asociados a un tipo de jerarquía en relación a la vegetación, es decir, desde los grandes árboles hasta las plantas más pequeñas que llegan a crecer sobre los mismos; en este orden de ideas pueden clasificarse de la siguiente forma (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, MITECO):

-Estrato arbóreo: En los bosques de ribera suele haber diversidad de especies de árboles, pero siempre hay una que es dominante dependiendo de la zona, y suele formar un corredor estrecho que le proporciona protección a otras especies. Entre los más comunes se encuentran los Álamos (Europa, Asia, América del norte y África), los Fresnos (Norteamérica y región paleártica), los Alisos (Europa y Asia) y los Olmos (hemisferio norte y sur).

-Estrato arborescente: Conformado por los “hijos” de los árboles mayores, pero también incluye otras especies como Sauces (hemisferio norte), Arraclanes (Europa, Asia, África del norte y Norteamérica), Brezos (África, Islas Canarias y Europa) y Saucos (hemisferio norte, Oceanía y América del sur).

-Estrato arbustivo: Por lo general contiene arbustos que requieren sol directo para su desarrollo, de ahí que se encuentren principalmente en las franjas periféricas de los bosques, incluye especies como Zarzas (Europa, norte de África, sur de Asia, América y Oceanía), Rosales (Asia, Europa, Norteamérica y África), Majuelos (África del norte y América del norte), entre otros.

-Estrato herbáceo: Conjunto de plantas propias del bosque que se desarrollan al interior del mismo, que prosperan de forma subterránea y progresan rápidamente en cada una de sus fases; la riqueza de los suelos hace que esto sea posible, como sucede con las especies nitrófilas.

-Estrato epifítico: Aquel que reúne musgos, líquenes, hepáticas y helechos, plantas que crecen principalmente sobre los árboles, la proliferación de algunas de ellas depende del tipo de clima de determinada zona.

Clasificación

De acuerdo al tipo de clima y la zona geográfica, las plantas de los bosques de ribera pueden clasificarse en tres categorías: Semipervirentes, o que conservan su follaje de forma permanente; semideciduos, o que pierden parcialmente sus hojas en cierta estación del año; y por último, deciduos, o que pierden completamente sus hojas, casi siempre en la época más fría del año.

Procesos naturales

La multiplicidad de especies vegetales presentes en los bosques de ribera en la mayoría de los casos se encuentra determinada por la cercanía o lejanía a las riberas del río, así, se hallan las que están en contacto directo con el agua, por lo general arbustos; también aquellas que dependen del subsuelo, siempre árboles. Además, en las zonas altas y medias-altas el ímpetu del agua es mucho mayor, lo que a veces ocasiona la disminución o eliminación del bosque, situación contraria es la de los tramos medios o bajos donde el flujo del agua es más regular y permite el desarrollo tanto de arbustos como de árboles. De la cantidad de vegetación presente también depende la calidad del suelo y el subsuelo, lo que puede llegar a afectar sobre todo a los estratos arbustivo, herbáceo y epifítico.

La vegetación de ribera se ve asimismo profundamente afectada por las características físicas de los cursos fluviales, de las que dependen su caudal, la intensidad y frecuencia de las avenidas, la potencia erosiva y la capacidad de transporte, la granulometría del sedimento, etc[2]

Los constantes procesos naturales que modifican el medio ambiente ribereño lo convierten en un ecosistema de desarrollo progresivo y dinámico, sin embargo, también hay que añadir que algunas de estas transformaciones tienen su origen en la intervención humana, ya sea por el aprovechamiento de esta particular vegetación, para cultivo o porque introducen nuevas especies que tienen como objetivo la explotación de su madera; en cualquiera de los casos la consecuencia es la degradación o destrucción de estos bosques. La vegetación riparia posee una cualidad, y es que suele crecer óptima y estable en un lugar porque logra un equilibrio con los factores bioclimáticos y geográficos, lo que proporciona que su capacidad de recuperación sea más alta, ayudada por las ricas propiedades del río, o bien por la dispersión de semillas debido al arrastre del agua o a las plantas anemócoras, y también por la constante circulación de animales. No obstante cabe aclarar que “La recuperación completa del ecosistema ripario es, como corresponde a un bosque maduro y complejo, lenta.[3].

Colombia

Para el caso particular del territorio colombiano, la cantidad de bosques es proporcional a su riqueza y diversidad hídrica, principalmente se podría hablar de bosques basales, comprendidos entre los 0 y 1.000 m. de altitud; los bosques andinos ubicados a partir de los 1.000 msnm.; y los bosques riparios o de vega, asociados a las márgenes de los ríos. “Podemos enumerar como bosques representativos los ubicados en el río Caquetá, cuenca baja del río Meta, río Amazonas, Guaviare, río Putumayo, río Inírida, cuenca del río Tomo- Tuparro, río Apaporis, Vaupés, Bita, baja Guajira y río Pure.” (IDEAM, 1998a y 1998b).

En el paisaje de la Altillanura se encuentran pequeños valles de erosión en torno a los cuales se forman selvas de galería.[4]. De esta forma, las regiones más representativas de este tipo de ecosistema serian la Orinoquía y la Amazonia; algunas de las especies de árboles que se encuentran en estas zonas son, el Palo de Aceite, la Muiratinga, el Caracolillo, el Manteco de agua, el Copal, el Guamo Macho, el Cafecillo, el Barbudo, el Corozo, entre otras[5].

Referencias

  1. Morató, J., Oms, O. y Vallés, F. El bosque de ribera. Recuperado de https://ichn2.iec.cat/Bages/ribera/cribera.htm#:~:text=Los%20bosques%20de%20ribera%20o,arroyo%20vecino%20(agua%20fre%C3%A1tica).
  2. Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Caracterización de la vegetación de ribera. Recuperado de https://www.miteco.gob.es/es/agua/temas/delimitacion-y-restauracion-del-dominio-publico-hidraulico/caracterizacion-vegetacion-ribera/estructura.aspx
  3. Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Caracterización de la vegetación de ribera. Recuperado de https://www.miteco.gob.es/es/agua/temas/delimitacion-y-restauracion-del-dominio-publico-hidraulico/caracterizacion-vegetacion-ribera/estructura.aspx
  4. Fajardo, D., Urbina, F. (1998). Colombia Orinoco. Bogotá, Colombia: FEN Colombia
  5. Cabrera, D., Rivera, O. (2016). Composición florística y estructura de los bosques ribereños de la cuenca baja del río pauto, Casanare, Colombia. Bogotá, Colombia: Yoluka ONG, Fundación de Investigación en Biodiversidad y Conservación. Instituto de Ciencias Naturales, Universidad Nacional de Colombia.

Material disponible en la colección bibliográfica