Personalidades internacionales influyentes en la literatura colombiana

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Quiénes son

Siglo XX

Clemente Airó

Emigrante de España, el escritor y periodista Clemente Airó, con su revista Espiral, impulsó el mundo literario colombiano de mitad del siglo XX. Su revista también le permitió ejercer la crítica de arte, mientras los libros que publicaba la editorial con el mismo nombre abordaban de lleno la vida social y la situación política del país en ese entonces. Además de su labor editorial y sus trabajos periodísticos se reconoce el trabajo de Clemente Airó como novelista.

Considerado uno de los forjadores de la novela moderna en Colombia, su nombre integra aquella generación de escritores de la época de La Violencia. Resonando con los aires existencialistas de la literatura mundial de aquél entonces, Airó publica Yugo de niebla en 1948 y empieza a darse a conocer a nivel latinoamericano. En las décadas de 1950 y 1960 su literatura se despliega de los ámbitos de la alienación del individuo y se carga de expresiones colectivas y reivindicaciones sociales en novelas como El campo y el fuego y El día señalado, como efecto de la violencia que vive la nación que lo acoge.

Uno de sus obras publicadas es "Cielos y gentes".

En su trabajo como editor, Airo publicó la famosa novela de Arnoldo Palacios "Las estrellas son negras", libro que hasta las últimas décadas está recibiendo el reconocimiento merecido.

Documentos relacionados en la Biblioteca Virtual

Encuesta: La crítica en Colombia por Álvaro Medina en su libro "Procesos del arte en Colombia".

Las estrellas son negras novela de Arnoldo Palacios editada por Clemente Airo en 1949 y reeditada por el Ministerio de Cultura en 2010

Las novelas de Clemente Airó. Evolución hacia una realidad completa.

Ernesteo Volkening




Ensayista alemán de cepa renano-palatina (Amberes, septiembre 13 de 1908 - Bogotá, 1982), Ernesto Volkening llegó a Bogotá en 1934.

Fue al colegio en Worms, Düsseldorf y Hamburgo; luego estudió Derecho en las Universidades de Hamburgo, Franckfurt, Berlín, Heidelberg y Erlangen; en está última se graduó en 1933, con una tesis sobre el asilo diplomático.

Empezó a colaborar con periódicos y revistas literarias de la capital de Colombia en 1947. En ese año el Director de la revista Vida, AIvaro Mutis, le publicó una semblanza de Herman Hesse. Numerosos artículos, ensayos, reseñas y comentarios de cine, escritos en los años de 1947 a 1961, se hallan dispersos en la prensa bogotana y en órganos ya desaparecidos como la Revista de las Indias, Crítica, Ahora y Testimonio. Sería indispensable recogerlos en volumen, no sólo por la calidad intrínseca de los mismos, sino porque Volkening fue un pionero de la crítica de cine y del psicoanálisis de observancia junguiana en Colombia (su larga meditación sobre el pensador suizo, publicada en la Revista de las Indias, todavía se lee con provecho).

En 1962 empezó a colaborar con la revista Eco, de la cual fue director desde marzo de 1971 hasta diciembre de 1972. En ella se manifestó como un pensador inesperado: tradujo a Elías Canetti, Premio Nobel en 1981, cuando apenas se le conocía en Alemania; publicó en 1963 un ensayo sobre Gabriel García Márquez, y posteriormente, en 1967, un largo e inolvidable examen de Cien años de soledad; redactó un polémico artículo sobre los aspectos contradictorios de la apropiación de bienes culturales de raíz ajena, y una curiosa y fascinante digresión a propósito de un vicio tan colombiano como la paja. Anacronismo y agudeza: entre esos polos se movía su imaginación. Antes escribió Juan Gustavo Cobo Borda-, cuando nadie hablaba de García Márquez, él fue el primero en hacerlo, con una lucidez aún vigente. Después, cuando todo el mundo repite, mal, lo que Volkening dijo, éste prefiere releer a Tácito, comentar a Mejía Vallejo o, resucitar, literalmente, a José Antonio Osorio Lizarazo.

En Eco tradujo, además de Canetti, a Walter Benjamin (otro desconocido en los años sesenta), Georg Büchner, Hólderlin, Ernst Jünger, Herman Hesse y otros escritores alemanes. La mayoría de esas traducciones venían acompañadas de un prefacio en el que Volkening presentaba al autor y hacía algunas consideraciones en torno a su obra se llamaban "Lecturas ejemplares"; y también merecerían reunirse en un volumen. En 1974 publicó en México, en una modesta edición, Los papeles de Ludovico. Se trata de un relato autobiográfico de un viaje por los antiguos dominios del rey Carlos v. Sobresalen las páginas dedicadas a la infancia del autor (un tema obsesivo en todo lo que escribió Volkening) y las maravillosas evocaciones de Amberes. Al año siguiente, el Instituto Colombiano de Cultura publicó el primer tomo de sus Ensayos; el volumen lleva como subtítulo Destellos criollos y, como lo sugiere el nombre, recoge textos, notas y reseñas sobre autores colombianos y latinoamericanos.

En julio de 1976 apareció el segundo tomo; este Atardecer europeo incluye ensayos que reflejan las principales obsesiones de Volkening: el psicoanálisis, la mitología, la historia, y al mismo tiempo revelan su exigente gusto literario: Kafka, Büchner, Benn, Proust, Heine. En 1980 comenzó a publicar en Eco fragmentos de su "Diario"; también aquí fue un pionero: desde Jorge Gaitán Durán, ningún escritor en Colombia había publicado su diario íntimo en vida. Lúcido, amargo, humorístico, el diario de Volkening abunda en muchas de las materias que analizan sus ensayos, pero a diferencia de ellos, lo hace en un tono aforístico: Soy un Midas coprófilo: todo lo que toco se vuelve mierda.

En 1982, tal vez como un curioso homenaje de Colombia a uno de sus principales autores, la Editorial Temis publicó su tesis de grado [Ver tomo 5, Cultura, pp. 157158] .

MARIO JURSICH DURÁN

Bibliografía

ACHURY VALENZUELA, DARÍO. Prologo a: ERNESTO VOLKENING. Ensayos, u. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1976, pp. 11-31. COSSO BORDA, JUAN GUSTAVO. "Del anacronismo considerado como una de las Bellas Artes". En: ERNESTO VOLKENING ensayos, r. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1975, pp. 323-326.

MUTIS, ALVARO. Carta-prólogo. En: ERNESTO VOLKENING. Ensayos, i. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1975, pp. 11-15.

  • Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.


Siglo XVIII

Fray Juan de Santa Gertrudis

Escritor franciscano español (Palma de Mallorca, 1724 - agosto 8 de 1799). Autor de la famosa obra Maravillas de la naturaleza, donde relató con un estilo muy peculiar sus correrías misioneras por tierras de Colombia, Ecuador y Perú, entre 1757 y 1767, fray Juan de Santa Gertrudis Serra se hizo franciscano en la Provincia de Mallorca; había cursado sus estudios eclesiásticos en la Universidad Luliana de Palma.

Cuando se embarcó para venir a América tenía 32 años y se había preparado para el ministerio misional en el Colegio Apostólico de Arcos de la Frontera, de donde fue guardián. Vino en 1757 con una expedición de catorce franciscanos de diferentes conventos españoles destinados al Colegio de Misiones de Popayán, para trabajar en las del Caquetá y Putumayo, encomendadas a su cuidado. Permaneció diez años en estas misiones, y fundó un pueblo de indios que llamó Agustinillo; de todo este tiempo, dio cuenta pormenorizada en su extensa crónica.

Regresó a su patria en 1767, sin que después se vuelvan a tener noticias suyas, como no sea la fecha de su muerte, acaecida en el Convento de Jesús de Palma de Mallorca, el 8 de agosto de 1799, a la edad de 75 años. Los manuscritos de su obra se conservan en la biblioteca pública de Palma, y permanecieron inéditos hasta el año de 1956, cuando fueron publicados en Bogotá, dentro de la serie de la Biblioteca de la Presidencia de la República. Agotada esta edición, la Biblioteca del Banco Popular de Bogotá, basándose en la anterior edición, hizo una nueva en 1970, en cuatro tomos.

El valor histórico y literario de la obra es sumamente variado, y depende de los aspectos que en ella se quieran focalizar; por ejemplo, la historia social, a través de las costumbres de los moradores de las distintas regiones, así como la historia natural, en la fauna, la flora, la geografía, etc., encuentran buen espacio en las páginas del franciscano mallorquín. Pero también para la arqueología tiene un valor singular, puesto que en la obra de fray Juan de Santa Gertrudis aparecieron las primeras noticias escritas acerca de los principales vestigios prehispánicos de Colombia, como es el caso de los monumentos de la cultura de San Agustín, descritos cuarenta años antes de que lo hiciera el sabio Francisco José de Caldas; también se refiere al área de Tierradentro.

LUIS CARLOS MANTILLA

Bibliografía

Mantilla R., Luis Carlos. "El último cronista franciscano de la época colonial en el Nuevo Reino de Granada: Fray Juan de Santa Gertrudis". Boletín de Historia y Antigüedades, Vol. 79 (1992), pp. 889-917.

  • Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.

Siglo XVI

Juan De Castellanos




Cronista y poeta español (Alanís, Sevilla, marzo 9 de 1522 - Tunja, noviembre de 1606). Juan de Castellanos llegó a Puerto Rico con Juan de León, probablemente cuando tenía ocho años. Es posible que haya viajado en la nave de León, y con su familia, aunque sólo se tiene certeza de que venía con el niño Baltazar de León. Se supone que Castellanos trabajó como monaguillo en la iglesia metropolitana y aprovechó esos años para recibir instrucción con el obispo en latín, estudio de los clásicos y humanidades, lo que le sirvió más tarde en el sacerdocio. A los catorce años, se enroló en las filas del gobernador Antonio Sedeño, al mando del capitán Rodrigo Vega, para ir a pelear contra el conquistador Jerónimo Ortal en la Isla Trinidad, quien salió derrotado. Lo que quedó de su tropa adhirió a Sedeño y se dirigieron al Meta a atrapar indios para luego venderlos, negocio más rentable que ir en busca de El Dorado. Se hallaban en el río Tiznados, cuando murió Sedeño a causa de yerbas que le dio Ana Francisca, su amante, en el mes de marzo de 1538. Castellanos siguió hacia el Meta con el resto de la compañía. En enero de 1539 regresaron. La tropa se había dividido en dos bandos, y en 1540 Castellanos llegó a Curazao, proveniente de Santo Domingo. En 1541 viajó a Nueva Cádiz, isla de Cubagua, desde donde incursionó en tierras de los caribes; emigró a la isla Margarita, cuando Cubagua quedó arrasada después de una tormenta. Volvió al Cabo de la Vela en enero de 1544. Se encontraba en Valledupar, bajo las órdenes del capitán Salguero, cuando el capitán Lorenzo Martín lo invitó, como asistente, a fundar la población de Tamalameque, en 1544. Fue a Cartagena y de allí al Cabo de la Vela en 1545, bajo el mando de Luis Pardo, con quien partió al río Guachaca como minero; luego fue a Santa Marta, en 1546, a realizar diligencias ante Miguel Díaz de Armendáriz, pues los vecinos de Santa Marta querían impedir los trabajos de minas.

A principios de 1553, Castellanos se hallaba en Santa Marta y fue con Pedro de Ursúa a combatir a los tayronas. A fines de 1553 se encontraba en Santafé y de allí pasó a Cartagena. Un año después, Pedro de Heredia naufragó en las costas de Tarifa, y Castellanos relata cómo él mismo estuvo en los lloros que por él hicieron sus deudos. En 1555 se decidió, en Cartagena, por la vida religiosa. Hacia los cuarenta años de edad, se ordenó sacerdote, profesión que escogió por cansancio de la guerra. Celebró su primera misa cantada en la casa de Nuño de Castro, en Cartagena, donde fue cura de 1560 a 1561, y luego, tesorero del capítulo catedral. Más tarde fue beneficiado con la parroquia de Santiago de Tunja, donde sirvió 45 años. En 1585 Castellanos terminó de escribir su historia de Santa Marta, que concluía con la crónica de Lope de Orozco. A ésta siguió la de Cartagena, y así, cuando el corsario inglés Francis Drake ocupó la ciudad en abril de 1586, Castellanos se encontraba escribiendo su Historia de Cartagena, como se lo cuenta a su amigo Pérez de Arteaga. En su obra famosa, Elegías de varones ilustres de Indias, Castellanos narra los hechos de la Conquista, en 113 609 versos endecasílabos. Las Elegías están divididas en cuatro partes: la primera trata sobre los comienzos de la Conquista y de la Colonia; la segunda, sobre Venezuela, Cabo de la Vela y Santa Marta; la tercera, sobre Cartagena, Popayán, Antioquia y Chocó; y en la cuarta, que cuenta los hechos de la "Historia del Nuevo Reino de Granada", Castellanos narra la conquista de Bogotá, Tunja y Guane y habla sobre los gobiernos y gobernadores del reino.

Comenzada en prosa, la obra fue concluida en verso. En sus escritos sobre Cartagena, Castellanos hizo un "Discurso del capitán Francisco Draque", que fue separado de la obra original por el Consejo de Indias, se encuentra en el Instituto de Valencia de Don Juan (Madrid) y fue publicado en 1921 por González Palencia. El censor de esta parte del texto fue Pedro Sarmiento de Gamboa, quien al leer el discurso de Drake lo vetó, posiblemente por ser una afrenta a la lucha de los españoles, porque en él aparecían flojos, cobardes y poco previsivos, lo que, evidentemente, no los dejaba bien parados ante el público. Cronista y poeta, soldado y clérigo, Castellanos luchó por el espíritu con las armas y con la pluma. En sus Elegías, así describió el Nuevo Reino de Granada: Deste reino lo ceban otros ríos, Por do, hasta llegar á sus confines, Pueden desde la mar entrar navíos, A lo menos remeros bergantines, Las mayores distancias ó desvíos, Hasta los indios dichos matachines, E ya cierto patax hizo la prueba Hasta cerca de Mérida la nueva. De hoja de laurel es la hechura, Ambas bandas así proporcionadas; Va desaguando acia Cinosura, Donde mezcla sus aguas con saladas: Dentro tienen los indios su cultura De casas fuertemente fabricadas Sobre las barbacoas, con estantes Hincados en las aguas circunstantes [Ver tomo 4, Literatura, "Juan de Castellanos: cronista en verso", pp. 21-26 y 39-40].

DIANA LUZ CEBALLOS GÓMEZ

Bibliografía

ALVAR, MANUEL. Juan de Castellanos: tradición española y realidad americana. Bogotá, Caro y Cuervo, 1972. ARCINIEGAS, GERMAN "Los cronistas". En: Manual de literatura colombiana, Vol. I. Bogotá, Planeta, 1988. CASTELLANOS, JUAN. Historia de Cartagena. Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 21. Bogotá, Ministerio de Educación, 1942. CASTELLANOS, JUAN. Historia de la Gobernación de Antioquia y de la del Chocó. Bogotá, Ministerio de Educación, 1942. CASTELLANOS, JUAN. Elegías de varones ilustres de Indias. Presidencia de la República. Bogotá, ABC, 1955. "Datos autobiográficos y cronología de don Juan de Castellanos". Boletín Cultural y bibliográfico, Vol. m, N 3 (marzo 1%1), pp. 183-185; y Vol. v, N 1 (enero 1%2), pp. 28-32. "Las fechas de Juan de Castellanos". Boletín Cultural y Bibliográfico, Vol. m, N- 5 (abril 1%1), pp. 260-264. MEO ZILIO, GIOVANNI. Estudios sobre Juan de Castellanos. Florencia, Valmartina, 1972. OSPINA, WILLIAM. "Poesía de la Conquista". En: Historia de la poesía colombiana. Bogotá, Casa Silva, 1991. OTERO D' COSTA, ENRIQUE. Comentos críticos sobre la fundación de Cartagena de Indias. Bogotá, Banco Popular, 1983. ROMERO, MARIO GERMÁN. Juan de Castellanos. Un examen de su vida y de su obra. Bogotá, 1964.

  • Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.

Fray Pedro Simón



Cronista franciscano español (San Lorenzo de la Parrilla, provincia de Cuenca, 1574 - Ubaté, ca. 1628). Ligado a la historia de Colombia y Venezuela por su extensa obra que trata sobre la conquista e inicios de la colonización de ambas repúblicas, fray Pedro Simón nació en una pequeña población a orillas del río Júcar, y vino al Nuevo Reino de Granada en 1604, cuando contaba 30 años de edad. Fue invitado a venir para que estableciera formalmente los estudios en la Provincia Franciscana, misión que cumplió a cabalidad y con gran provecho de sus alumnos, pues estuvo consagrado a la cátedra durante más de 14 años continuos.

De su vida en España antes de venir a América es muy poco lo que se sabe, y son noticias autobiográficas sin mayor trascendencia. Se había hecho franciscano en la Provincia de Cartagena, a la que continuó llamando mi madre" y por la que mantuvo un enorme aprecio. En el Nuevo Reino de Granada, aparte de su oficio de catedrático y de notable orador, sirvió distintos cargos de importancia, como definición provincial, guardián del convento de San Francisco en la capital, y visitador de la Provincia de Santa Cruz de Caracas, cuya jurisdicción abarcaba 1as islas de Santo Domingo y Puerto Rico, hasta donde llegó personalmente en el desempeño de su oficio. Anduvo por todos los rincones del Nuevo Reino de Granada, especialmente por razón de su oficio de ministro provincial, para el cual fue nombrado en el capítulo provincial del 3 de junio de 1623.

Una de sus correrías más famosas fue precisamente la que tuvo lugar en el año 1608, haciendo parte de la comitiva que acompañaba a don Juan de Borja, presidente de la Real Audiencia, en su expedición guerrera contra los indios pijaos, evento de singular importancia dentro de sus experiencias antropológicas, geográficas y militares, de las cuales dejó pormenorizada relación en la parte III, noticia VII, capítulos 23 a 50. Concluido el trienio de su ministerio como provincial, fue destinado al convento de San Diego de Ubaté, donde es muy probable que le hubiera sorprendido la muerte entre octubre de 1626 y el 7 de mayo de 1628, ya que en esta última fecha se hacía mención de su nombre en un libro de cuentas, donde se da a entender que ya había muerto, según la expresión allí contenida: Que sea en gloria. Fray Pedro Simón dio a su obra el título de Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales, con el cual indujo a pensar en una circunscripción geográfica mucho más amplia de la que se ocupó, pues en realidad en ella no trató más que las regiones que hoy corresponden de manera general a las repúblicas de Venezuela y Colombia, y que en su época pertenecían al distrito de la Real Audiencia de Santa Fe y a la gobernación de Venezuela. De manera muy tangencial tocó acontecimientos relacionados con las islas de Santo Domingo y Puerto Rico, que ciertamente tuvo ocasión de visitar personalmente.

El plan estructural de las Noticias historiales es bastante curioso, y en todo caso muy original. Se hallan divididas en tres partes, cada una de las cuales se divide a su vez en siete noticias, y cada noticia en capítulos; por lo que una correcta citación de la obra debe ceñirse a este plan: parte, noticia, capítulo, con lo que se consigue una más fácil localización. La primera parte de las Noticias historiales apareció publicada en Cuenca en 1627. Solamente en 1819, casi dos siglos después de publicada la primera parte, se dio una primera tentativa de publicar completa la obra, pero no pasó de algunos capítulos de la parte tercera, en la revista madrileña Continuación al Almacén de Frutos literarios, con tan mal sentido que los editores se atrevieron a intervenir el lenguaje, modificándolo por parecerles inadecuado. En Inglaterra en 1848 se publicaron algunos fragmentos de la segunda parte, y así en los años sucesivos hubo dos o tres publicaciones siempre de fragmentos de la obra. Fue en la década de 18821892 cuando don Medardo Rivas acometió la publicación completa de las Noticias historiales en Bogotá. Posteriormente, en 1953 y en 1981, se han hecho dos nuevas ediciones en Bogotá.

La obra de Simón, apreciable por su talante crítico y sincero, así como por su propósito deliberado de ceñirse en ella a los cánones de la tarea historiográfica propiamente dicha, trasciende, sin embargo, la manera entonces familiar de concebir este género, al superar el simple nivel informativo documental para constituirse en una fuente histórica que engloba en su campo todos los aspectos del desarrollo propio de las sociedades humanas. En ella Simón favorece e incorpora el punto de vista antropológico, lingüístico, religioso y social del medio en el que se adentra. Por ello, dentro de esta perspectiva, Simón se presenta como adelantado de la moderna historiografía, uno de cuyos rasgos centrales radica en su sensibilidad por los problemas de la cultura y en su interés por desentrañar todo aquel conjunto de instrumentos mentales que manejaron las sociedades precolombinas de nuestro medio geográfico [Ver tomo 5, Cultura, p. 51].

LUIS CARLOS MANTILLA

Bibliografía

MANTILA, LUIS CARLOS.Fray Pedro Simón, historiador y lingüista. Bogotá, Editorial Kelly, 1991. MANTILLA, LUIS CARLOS.

  • Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.