Difference between revisions of "Ricardo Rendón"

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'''Ricardo Rendón''',caricaturista antioqueño Ricardo Rendón (Rionegro, junio 11 de 1894 - Bogotá, octubre 28 de 1931). Hijo de Ricardo A. Rendón y Julia Bravo, manifestó desde pequeño talento para el dibujo y la pintura. Debido a esto, se trasladó con la familia a Medellín –en 1911–, donde asistió al taller del reconocido pintor Francisco A. Cano (1865-1935) y, posteriormente, a la Escuela de Bellas Artes. Durante esos años frecuentaría el grupo de intelectuales bohemios “Panidas”, entre los que se encontraban León de Greiff (1895-1976) y Fernando González Ochoa (1895-1964), y en 1915 se iniciaría como colaborador de la revista del grupo (Panida) con dibujos, artículos y poemas bajo el seudónimo de Daniel Zegri.
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'''Ricardo Rendón''',caricaturista antioqueño (Rionegro, junio 11 de 1894 - Bogotá, octubre 28 de 1931).  
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Hijo de Ricardo A. Rendón y Julia Bravo, manifestó desde pequeño talento para el dibujo y la pintura. Debido a esto, se trasladó con la familia a Medellín –en 1911–, donde asistió al taller del reconocido pintor [[Francisco Antonio Cano Cardona|Francisco A. Cano]] (1865-1935) y, posteriormente, a la Escuela de Bellas Artes. Durante esos años frecuentaría el grupo de intelectuales bohemios “Panidas”, entre los que se encontraban [[León de Greiff]] (1895-1976) y [[Fernando González Ochoa]] (1895-1964), y en 1915 se iniciaría como colaborador de la revista del grupo (Panida) con dibujos, artículos y poemas bajo el seudónimo de Daniel Zegri.
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=== Trayectoria profesional===
  
== Trayectoria profesional==
 
 
Durante su permanencia en Medellín trabajó como dibujante de la Revista Semana, el Suplemento literario ilustrado de El Espectador, El Correo Liberal y El Colombiano, además ejecutó la serie “El Jardín Zoológico”, que caricaturizó a algunos de sus compañeros de tertulia. En su faceta de  diseñador publicitario, elaboró doscientas caricaturas para El Álbum de las Cajetillas de cigarrillos Victoria; más adelante, colaboraría en las campañas de Cigarrillos Pierrot y Pielroja.  
 
Durante su permanencia en Medellín trabajó como dibujante de la Revista Semana, el Suplemento literario ilustrado de El Espectador, El Correo Liberal y El Colombiano, además ejecutó la serie “El Jardín Zoológico”, que caricaturizó a algunos de sus compañeros de tertulia. En su faceta de  diseñador publicitario, elaboró doscientas caricaturas para El Álbum de las Cajetillas de cigarrillos Victoria; más adelante, colaboraría en las campañas de Cigarrillos Pierrot y Pielroja.  
 
En 1918 se trasladó a Bogotá, donde finalmente se estableció; en la capital vivió los últimos trece años de su vida, los más fecundos en la historia de su producción.
 
En 1918 se trasladó a Bogotá, donde finalmente se estableció; en la capital vivió los últimos trece años de su vida, los más fecundos en la historia de su producción.
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En 1930, Cromos editó un álbum en dos volúmenes con una selección de las caricaturas publicadas por Rendón en El Tiempo; en esta oportunidad, la edición estuvo a cargo de Eduardo Santos Montejo (1888-1974), director del periódico y recopilador de su obra. Los originales de arte de las caricaturas publicadas en este álbum, el primero de su género en Colombia, se encuentran en el Fondo Fotográfico del Archivo Eduardo Santos, Caja 12, y se encuentran resguardados en la Sala de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Luis Ángel Arango.  
 
En 1930, Cromos editó un álbum en dos volúmenes con una selección de las caricaturas publicadas por Rendón en El Tiempo; en esta oportunidad, la edición estuvo a cargo de Eduardo Santos Montejo (1888-1974), director del periódico y recopilador de su obra. Los originales de arte de las caricaturas publicadas en este álbum, el primero de su género en Colombia, se encuentran en el Fondo Fotográfico del Archivo Eduardo Santos, Caja 12, y se encuentran resguardados en la Sala de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Luis Ángel Arango.  
  
===Temas, personajes y hechos===
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Entre los temas predilectos de Ricardo Rendón, en las tres primeras décadas del siglo XX, se encuentran la negligencia administrativa de los gobiernos conservadores (Marco Fidel Suárez de 1918 a 1922, Pedro Nel Ospina de 1922 A 1926 y Miguel Abadía Méndez de 1926 a 1930); las pugnas entre los candidatos presidenciales Alfredo Vásquez Cobo (1869-1941) y Guillermo Valencia (1873-1943); el imperialismo norteamericano; la violencia social y los intereses industriales; los abusos del clero; la opresión y servilismo del pueblo; las malas gestiones de ministros como Ignacio Rengifo Borrero (1876-1937) y Arturo Hernández, alias "Chichimoco"; el cambio de sistema electoral; el ascenso y  triunfo del liberalismo, y la respuesta del gobierno a la subversión. Con sus agudas intervenciones gráficas, Rendón se convirtió en el crítico más implacable del gobierno, lo que se tradujo en una incontenible popularidad.
 
Entre los temas predilectos de Ricardo Rendón, en las tres primeras décadas del siglo XX, se encuentran la negligencia administrativa de los gobiernos conservadores (Marco Fidel Suárez de 1918 a 1922, Pedro Nel Ospina de 1922 A 1926 y Miguel Abadía Méndez de 1926 a 1930); las pugnas entre los candidatos presidenciales Alfredo Vásquez Cobo (1869-1941) y Guillermo Valencia (1873-1943); el imperialismo norteamericano; la violencia social y los intereses industriales; los abusos del clero; la opresión y servilismo del pueblo; las malas gestiones de ministros como Ignacio Rengifo Borrero (1876-1937) y Arturo Hernández, alias "Chichimoco"; el cambio de sistema electoral; el ascenso y  triunfo del liberalismo, y la respuesta del gobierno a la subversión. Con sus agudas intervenciones gráficas, Rendón se convirtió en el crítico más implacable del gobierno, lo que se tradujo en una incontenible popularidad.
  
===Crítica social y tema de su obra===
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====Crítica social y tema de su obra====
 
La clase política se convirtió en blanco constante de sus “ataques”, pues a través de sus dibujos arremetió obstinadamente contra los excesos y determinaciones de la misma, erigiéndose como una figura notable entre los jóvenes que anhelaban criticar al poder en la opinión pública. Algunos de los personajes públicos que sometió al escarnio e ironía fueron Esteban Jaramillo (1874-1947), José Antonio Montalvo Berbeo (1892-1970) , Ismael Enrique Arciniegas (1865-1938), Sotero Peñuela (1864-1942), Jesús María Marulanda, José María González Valencia ("Pepe Jaquecas"), Antonio José Restrepo (1855-1933) ("Nito"), Antonio José Uribe (1873-1942) ("Tío Huevos"), Carlos Jaramillo Isaza (1882-?) ("El Chato Jaramillo"), entre otros.
 
La clase política se convirtió en blanco constante de sus “ataques”, pues a través de sus dibujos arremetió obstinadamente contra los excesos y determinaciones de la misma, erigiéndose como una figura notable entre los jóvenes que anhelaban criticar al poder en la opinión pública. Algunos de los personajes públicos que sometió al escarnio e ironía fueron Esteban Jaramillo (1874-1947), José Antonio Montalvo Berbeo (1892-1970) , Ismael Enrique Arciniegas (1865-1938), Sotero Peñuela (1864-1942), Jesús María Marulanda, José María González Valencia ("Pepe Jaquecas"), Antonio José Restrepo (1855-1933) ("Nito"), Antonio José Uribe (1873-1942) ("Tío Huevos"), Carlos Jaramillo Isaza (1882-?) ("El Chato Jaramillo"), entre otros.
  
 
Según Carlos Uribe Celis, en el trabajo de Rendón se percibe una consciencia de historiador; así, su trato de temas como la construcción de oleoductos y el problema de los contratos petroleros, en particular el Yates-Montalvo, daban cuenta de una particular forma de observar la realidad (1984). Adicionalmente, Rendón se manifestó respecto al incidente del nuncio monseñor Brioschi; el censo de 1928, que arrojaba cifras elevadísimas de población para Cali y de prostitución para Bogotá; los episodios del affaire de "La Rosca"; el triunfo de Olaya Herrera; los insultos de Ospina a Vázquez Cobo, bajo la administración del primero, y la sumisión de Ospina a los designios del clero.
 
Según Carlos Uribe Celis, en el trabajo de Rendón se percibe una consciencia de historiador; así, su trato de temas como la construcción de oleoductos y el problema de los contratos petroleros, en particular el Yates-Montalvo, daban cuenta de una particular forma de observar la realidad (1984). Adicionalmente, Rendón se manifestó respecto al incidente del nuncio monseñor Brioschi; el censo de 1928, que arrojaba cifras elevadísimas de población para Cali y de prostitución para Bogotá; los episodios del affaire de "La Rosca"; el triunfo de Olaya Herrera; los insultos de Ospina a Vázquez Cobo, bajo la administración del primero, y la sumisión de Ospina a los designios del clero.
  
===Método, recursos y estilo.===
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====Método, recursos y estilo.====
 
En su estudio sobre el caricaturista, Germán Colmenares dice:  
 
En su estudio sobre el caricaturista, Germán Colmenares dice:  
 
Si en muchos casos una frase del editorial del periódico o de un columnista resulta ser la clave de su asunto, el tratamiento de Rendón nos ofrece el efecto de ese comentario tal como se reflejaba en la mentalidad colectiva, las asociaciones que evocaba de inmediato en un repertorio de imágenes, muchas de ellas acuñadas por el mismo Rendón. Cuando el motivo provenía de algún gesto o de cierta frase de un personaje público, podemos visualizar de manera inmediata la resonancia que ese gesto o que esa frase tenía en el ámbito de los cafés y de los corrillos callejeros (...] En algunos casos el caricaturista seguía día tras día los ecos de una indignación pública que no se aplacaba tan fácilmente. En otros la insistencia era un mero recurso retórico, de la especie que se emplea en toda campaña política. Pero aun en estos casos, que son los más frecuentes, debe verse a Rendón como un espejo de las pasiones políticas que agitaban a la muchedumbre.
 
Si en muchos casos una frase del editorial del periódico o de un columnista resulta ser la clave de su asunto, el tratamiento de Rendón nos ofrece el efecto de ese comentario tal como se reflejaba en la mentalidad colectiva, las asociaciones que evocaba de inmediato en un repertorio de imágenes, muchas de ellas acuñadas por el mismo Rendón. Cuando el motivo provenía de algún gesto o de cierta frase de un personaje público, podemos visualizar de manera inmediata la resonancia que ese gesto o que esa frase tenía en el ámbito de los cafés y de los corrillos callejeros (...] En algunos casos el caricaturista seguía día tras día los ecos de una indignación pública que no se aplacaba tan fácilmente. En otros la insistencia era un mero recurso retórico, de la especie que se emplea en toda campaña política. Pero aun en estos casos, que son los más frecuentes, debe verse a Rendón como un espejo de las pasiones políticas que agitaban a la muchedumbre.
  
 
Se trataba casi siempre de una visión que se ofrecía al público como una interpretación de sus propias reacciones. […] Los temas de sus caricaturas políticas poseen un tono moral un poco grandilocuente [...], mucho menos feroz de lo que se cree, pero en el que una masa urbana creciente podía reconocer sus propios agravios. (1998).
 
Se trataba casi siempre de una visión que se ofrecía al público como una interpretación de sus propias reacciones. […] Los temas de sus caricaturas políticas poseen un tono moral un poco grandilocuente [...], mucho menos feroz de lo que se cree, pero en el que una masa urbana creciente podía reconocer sus propios agravios. (1998).
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===El suicidio de Rendón===
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A los 37 años, Ricardo Rendón puso fin a su vida disparándose en la cabeza una mañana de octubre. Su suicidio ocurrió en el café La Gran Vía, sitio obligado para la tertulia bogotana de entonces y consolidó su imagen de bohemio enigmático, infranqueable y nihilista. Este final contribuyó a que, por años, se recordara al caricaturista como como “genio torturado”; sin embargo, la calidad de su obra y el impacto de su labor tanto en los campos iconográfico y artístico como en el historiográfico, terminaron por imponerse al escándalo pasajero.
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Entre las múltiples opiniones sobre el tema, destacó la de su colega en El Espectador, Armando Solano (1887-1953), quien anotó: “¿Llegó Rendón al suicidio por súbita desesperación, en un momento en que perdió el control de sus actos, o como culminación de un lento y fatal proceso de inadaptación? Esas preguntas, siempre audaces y simples, pretenden violentar el misterio y reciben el castigo adecuado. No tienen respuesta”.
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====Palabras en su nombre====
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Contemporáneos o no, todos cuantos han escrito sobre Rendón no han podido sustraerse a la tentación de hacer uso irrestricto de adjetivos y alabanzas. Paradójicamente los datos menores, cotidianos y personales que enmarcaron su vida son increíblemente escasos. Según Elkin Obregón, fue hombre secreto y silencioso, y pasó por incontables noches de cafetín en medio del aprecio y el desconocimiento de los hombres. Los testimonios póstumos de gentes que le fueron próximas (Edmundo Rico, César Uribe Piedrahita, José Mar, Jaime Barrera Parra) demuestran con elocuencia cuán lejana y hermética fue su vida, y cuán inexplicable (a pesar de muchas conjeturas y teorías), fue y seguirá siendo su muerte.
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En un artículo publicado en 1976, dice de él Alberto Lleras: "...Yo tuve una amistad estrecha con Rendón y tal vez de los miembros de mi generación pocos estuvieron tan cerca de ese espíritu enigmático y callado que, por razón de nuestro oficio, tenía que estar en contacto conmigo, cuando emergía de su misterio. Jamás pretendí y estoy seguro de no haberlo intentado, aproximarme a su secreto, a su personalidad íntima, a su vida, como lo hubiera hecho y lo hice con todos mis compañeros. Le respeté su reserva infranqueable, y jamás le pregunté a él, o a alguien, a dónde iba este ser que se desvanecía en la oscuridad hacia un sitio desconocido, del cual emergía con su trabajo completo, sin rastros de haberlo rehecho o corregido, uno o dos días después. No supe con quién ni cómo vivió, y hoy, pasado tanto tiempo, me maravillo de no haberlo sabido. Sé quiénes fueron sus amigos, pero ninguno debió saber de Rendón más de lo que yo supe. Y el disparo que sonó en la mañana brumosa de La Gran Vía me produjo tanto dolor como sorpresa infinita".
  
 
===Obras de Ricardo Rendón en la Colección de Arte del banco de la República===
 
===Obras de Ricardo Rendón en la Colección de Arte del banco de la República===
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==El suicidio de Rendón==
 
A los 37 años, Ricardo Rendón puso fin a su vida disparándose en la cabeza una mañana de octubre. Su suicidio ocurrió en el café La Gran Vía, sitio obligado para la tertulia bogotana de entonces y consolidó su imagen de bohemio enigmático, infranqueable y nihilista. Este final contribuyó a que, por años, se recordara al caricaturista como como “genio torturado”; sin embargo, la calidad de su obra y el impacto de su labor tanto en los campos iconográfico y artístico como en el historiográfico, terminaron por imponerse al escándalo pasajero.
 
Entre las múltiples opiniones sobre el tema, destacó la de su colega en El Espectador, Armando Solano (1887-1953), quien anotó: “¿Llegó Rendón al suicidio por súbita desesperación, en un momento en que perdió el control de sus actos, o como culminación de un lento y fatal proceso de inadaptación? Esas preguntas, siempre audaces y simples, pretenden violentar el misterio y reciben el castigo adecuado. No tienen respuesta”.
 
 
===Palabras en su nombre===
 
Contemporáneos o no, todos cuantos han escrito sobre Rendón no han podido sustraerse a la tentación de hacer uso irrestricto de adjetivos y alabanzas. Paradójicamente los datos menores, cotidianos y personales que enmarcaron su vida son increíblemente escasos. Según Elkin Obregón, fue hombre secreto y silencioso, y pasó por incontables noches de cafetín en medio del aprecio y el desconocimiento de los hombres. Los testimonios póstumos de gentes que le fueron próximas (Edmundo Rico, César Uribe Piedrahita, José Mar, Jaime Barrera Parra) demuestran con elocuencia cuán lejana y hermética fue su vida, y cuán inexplicable (a pesar de muchas conjeturas y teorías), fue y seguirá siendo su muerte.
 
 
En un artículo publicado en 1976, dice de él Alberto Lleras: "...Yo tuve una amistad estrecha con Rendón y tal vez de los miembros de mi generación pocos estuvieron tan cerca de ese espíritu enigmático y callado que, por razón de nuestro oficio, tenía que estar en contacto conmigo, cuando emergía de su misterio. Jamás pretendí y estoy seguro de no haberlo intentado, aproximarme a su secreto, a su personalidad íntima, a su vida, como lo hubiera hecho y lo hice con todos mis compañeros. Le respeté su reserva infranqueable, y jamás le pregunté a él, o a alguien, a dónde iba este ser que se desvanecía en la oscuridad hacia un sitio desconocido, del cual emergía con su trabajo completo, sin rastros de haberlo rehecho o corregido, uno o dos días después. No supe con quién ni cómo vivió, y hoy, pasado tanto tiempo, me maravillo de no haberlo sabido. Sé quiénes fueron sus amigos, pero ninguno debió saber de Rendón más de lo que yo supe. Y el disparo que sonó en la mañana brumosa de La Gran Vía me produjo tanto dolor como sorpresa infinita".
 
  
 
==Enlaces recomendados==
 
==Enlaces recomendados==

Latest revision as of 22:09, 1 June 2020

Ricardo Rendón
Información
Nombre Ricardo Rendón
Fecha de nacimiento 11/06/1894
Nacionalidad Colombiano
Ocupación Caricaturista
País de nacimiento Colombia
Ciudad de nacimiento Rionegro
País de fallecimiento Colombia
Ciudad de fallecimiento Bogotá
Fecha de fallecimiento 28/10/1931
Profesionales Taller del pintor y escultor Francisco A. Cano, y cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes
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Ricardo Rendón,caricaturista antioqueño (Rionegro, junio 11 de 1894 - Bogotá, octubre 28 de 1931).

Biografía

Hijo de Ricardo A. Rendón y Julia Bravo, manifestó desde pequeño talento para el dibujo y la pintura. Debido a esto, se trasladó con la familia a Medellín –en 1911–, donde asistió al taller del reconocido pintor Francisco A. Cano (1865-1935) y, posteriormente, a la Escuela de Bellas Artes. Durante esos años frecuentaría el grupo de intelectuales bohemios “Panidas”, entre los que se encontraban León de Greiff (1895-1976) y Fernando González Ochoa (1895-1964), y en 1915 se iniciaría como colaborador de la revista del grupo (Panida) con dibujos, artículos y poemas bajo el seudónimo de Daniel Zegri.

Trayectoria profesional

Durante su permanencia en Medellín trabajó como dibujante de la Revista Semana, el Suplemento literario ilustrado de El Espectador, El Correo Liberal y El Colombiano, además ejecutó la serie “El Jardín Zoológico”, que caricaturizó a algunos de sus compañeros de tertulia. En su faceta de diseñador publicitario, elaboró doscientas caricaturas para El Álbum de las Cajetillas de cigarrillos Victoria; más adelante, colaboraría en las campañas de Cigarrillos Pierrot y Pielroja. En 1918 se trasladó a Bogotá, donde finalmente se estableció; en la capital vivió los últimos trece años de su vida, los más fecundos en la historia de su producción. Cromos fue la primera publicación en contratarlo y para esta revista produjo varias caricaturas sobre el tema de la guerra de 1914. Su fama fue creciendo gracias al trabajo en distintas publicaciones liberales como La República (1921-1924), El Espectador (1924-1927) y El Tiempo (1927-1931), además de sus ocasionales colaboraciones con El Gráfico y otros periódicos de provincia. En 1930, Cromos editó un álbum en dos volúmenes con una selección de las caricaturas publicadas por Rendón en El Tiempo; en esta oportunidad, la edición estuvo a cargo de Eduardo Santos Montejo (1888-1974), director del periódico y recopilador de su obra. Los originales de arte de las caricaturas publicadas en este álbum, el primero de su género en Colombia, se encuentran en el Fondo Fotográfico del Archivo Eduardo Santos, Caja 12, y se encuentran resguardados en la Sala de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Luis Ángel Arango.

Temas, personajes y hechos

Entre los temas predilectos de Ricardo Rendón, en las tres primeras décadas del siglo XX, se encuentran la negligencia administrativa de los gobiernos conservadores (Marco Fidel Suárez de 1918 a 1922, Pedro Nel Ospina de 1922 A 1926 y Miguel Abadía Méndez de 1926 a 1930); las pugnas entre los candidatos presidenciales Alfredo Vásquez Cobo (1869-1941) y Guillermo Valencia (1873-1943); el imperialismo norteamericano; la violencia social y los intereses industriales; los abusos del clero; la opresión y servilismo del pueblo; las malas gestiones de ministros como Ignacio Rengifo Borrero (1876-1937) y Arturo Hernández, alias "Chichimoco"; el cambio de sistema electoral; el ascenso y triunfo del liberalismo, y la respuesta del gobierno a la subversión. Con sus agudas intervenciones gráficas, Rendón se convirtió en el crítico más implacable del gobierno, lo que se tradujo en una incontenible popularidad.

Crítica social y tema de su obra

La clase política se convirtió en blanco constante de sus “ataques”, pues a través de sus dibujos arremetió obstinadamente contra los excesos y determinaciones de la misma, erigiéndose como una figura notable entre los jóvenes que anhelaban criticar al poder en la opinión pública. Algunos de los personajes públicos que sometió al escarnio e ironía fueron Esteban Jaramillo (1874-1947), José Antonio Montalvo Berbeo (1892-1970) , Ismael Enrique Arciniegas (1865-1938), Sotero Peñuela (1864-1942), Jesús María Marulanda, José María González Valencia ("Pepe Jaquecas"), Antonio José Restrepo (1855-1933) ("Nito"), Antonio José Uribe (1873-1942) ("Tío Huevos"), Carlos Jaramillo Isaza (1882-?) ("El Chato Jaramillo"), entre otros.

Según Carlos Uribe Celis, en el trabajo de Rendón se percibe una consciencia de historiador; así, su trato de temas como la construcción de oleoductos y el problema de los contratos petroleros, en particular el Yates-Montalvo, daban cuenta de una particular forma de observar la realidad (1984). Adicionalmente, Rendón se manifestó respecto al incidente del nuncio monseñor Brioschi; el censo de 1928, que arrojaba cifras elevadísimas de población para Cali y de prostitución para Bogotá; los episodios del affaire de "La Rosca"; el triunfo de Olaya Herrera; los insultos de Ospina a Vázquez Cobo, bajo la administración del primero, y la sumisión de Ospina a los designios del clero.

Método, recursos y estilo.

En su estudio sobre el caricaturista, Germán Colmenares dice: Si en muchos casos una frase del editorial del periódico o de un columnista resulta ser la clave de su asunto, el tratamiento de Rendón nos ofrece el efecto de ese comentario tal como se reflejaba en la mentalidad colectiva, las asociaciones que evocaba de inmediato en un repertorio de imágenes, muchas de ellas acuñadas por el mismo Rendón. Cuando el motivo provenía de algún gesto o de cierta frase de un personaje público, podemos visualizar de manera inmediata la resonancia que ese gesto o que esa frase tenía en el ámbito de los cafés y de los corrillos callejeros (...] En algunos casos el caricaturista seguía día tras día los ecos de una indignación pública que no se aplacaba tan fácilmente. En otros la insistencia era un mero recurso retórico, de la especie que se emplea en toda campaña política. Pero aun en estos casos, que son los más frecuentes, debe verse a Rendón como un espejo de las pasiones políticas que agitaban a la muchedumbre.

Se trataba casi siempre de una visión que se ofrecía al público como una interpretación de sus propias reacciones. […] Los temas de sus caricaturas políticas poseen un tono moral un poco grandilocuente [...], mucho menos feroz de lo que se cree, pero en el que una masa urbana creciente podía reconocer sus propios agravios. (1998).

El suicidio de Rendón

A los 37 años, Ricardo Rendón puso fin a su vida disparándose en la cabeza una mañana de octubre. Su suicidio ocurrió en el café La Gran Vía, sitio obligado para la tertulia bogotana de entonces y consolidó su imagen de bohemio enigmático, infranqueable y nihilista. Este final contribuyó a que, por años, se recordara al caricaturista como como “genio torturado”; sin embargo, la calidad de su obra y el impacto de su labor tanto en los campos iconográfico y artístico como en el historiográfico, terminaron por imponerse al escándalo pasajero. Entre las múltiples opiniones sobre el tema, destacó la de su colega en El Espectador, Armando Solano (1887-1953), quien anotó: “¿Llegó Rendón al suicidio por súbita desesperación, en un momento en que perdió el control de sus actos, o como culminación de un lento y fatal proceso de inadaptación? Esas preguntas, siempre audaces y simples, pretenden violentar el misterio y reciben el castigo adecuado. No tienen respuesta”.

Palabras en su nombre

Contemporáneos o no, todos cuantos han escrito sobre Rendón no han podido sustraerse a la tentación de hacer uso irrestricto de adjetivos y alabanzas. Paradójicamente los datos menores, cotidianos y personales que enmarcaron su vida son increíblemente escasos. Según Elkin Obregón, fue hombre secreto y silencioso, y pasó por incontables noches de cafetín en medio del aprecio y el desconocimiento de los hombres. Los testimonios póstumos de gentes que le fueron próximas (Edmundo Rico, César Uribe Piedrahita, José Mar, Jaime Barrera Parra) demuestran con elocuencia cuán lejana y hermética fue su vida, y cuán inexplicable (a pesar de muchas conjeturas y teorías), fue y seguirá siendo su muerte.

En un artículo publicado en 1976, dice de él Alberto Lleras: "...Yo tuve una amistad estrecha con Rendón y tal vez de los miembros de mi generación pocos estuvieron tan cerca de ese espíritu enigmático y callado que, por razón de nuestro oficio, tenía que estar en contacto conmigo, cuando emergía de su misterio. Jamás pretendí y estoy seguro de no haberlo intentado, aproximarme a su secreto, a su personalidad íntima, a su vida, como lo hubiera hecho y lo hice con todos mis compañeros. Le respeté su reserva infranqueable, y jamás le pregunté a él, o a alguien, a dónde iba este ser que se desvanecía en la oscuridad hacia un sitio desconocido, del cual emergía con su trabajo completo, sin rastros de haberlo rehecho o corregido, uno o dos días después. No supe con quién ni cómo vivió, y hoy, pasado tanto tiempo, me maravillo de no haberlo sabido. Sé quiénes fueron sus amigos, pero ninguno debió saber de Rendón más de lo que yo supe. Y el disparo que sonó en la mañana brumosa de La Gran Vía me produjo tanto dolor como sorpresa infinita".

Obras de Ricardo Rendón en la Colección de Arte del banco de la República

Obras de Ricardo Rendón en la Colección de Arte
Título Año Ubicación Denominación Registro
AÑO NUEVO 1931 1931 Reserva Dibujo AP0425
GULLIVER SEGUÍA DURMIENDO 1920 Reserva Dibujo AP0426
RÉGIMEN ADMINISTRATIVO 1924 Reserva Dibujo AP0427
PROGRAMA PRESIDENCIAL 1928 Reserva Dibujo AP0428
NAVIDAD 1929 Reserva Dibujo AP0429
LEY 99-1931 1931 Reserva Dibujo AP0430
SIN TÍTULO 1931 Reserva Dibujo AP0431
INSTANTÁNEA 1930 Reserva Dibujo AP1368
RETRATO DE OLAYA HERRERA 1918 Reserva Dibujo AP1432
ÁLBUM CARICATURAS 1920 Reserva Dibujo AP1510
CORTE DE FRANELA 1916 Reserva Dibujo AP3108

Enlaces recomendados

Caricaturas de Ricardo Rendón, Documentos y colecciones especiales – Red de Bibliotecas del Banco de la República. Url: https://www.banrepcultural.org/coleccion-bibliografica/especiales/caricaturas-de-ricardo-rendon

Referencias

Celis U., C. (1984). Los años veinte en Colombia. Ideología y cultura. Ediciones Aurora Colmenares, G. (1998). Ricardo Rendón: una fuente para la historia de la opinión pública. Tercer Mundo Editores, Banco de la República y Universidad del Valle


Enlaces externos

  • [1] Genio y Figuras de Ricardo Rendón.
  • [2] Ricardo Rendón: el elogio de la sátira.