Salvador Jiménez de Enciso

Salvador Jiménez de Enciso
Información
Nombre Salvador Jiménez de Enciso y Cobos Padilla
Fecha de nacimiento 24/10/1820
Nacionalidad Colombiana
Seudónimo XX
Ocupación Sacerdote
Bachillerato Colegio de Boyacá
País de nacimiento España
Ciudad de nacimiento Málaga
País de fallecimiento República de la Nueva Granada (actual Colombia)
Ciudad de fallecimiento Popayán
Fecha de fallecimiento 13/02/1841
Profesionales Graduado en Jurisprudencia de la Universidad Central en Bogotá
La Corte Suprema de Justicia le confirió el título de Abogado
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Biografía

Eclesiástico español, obispo de Popayán, nacido en Málaga y muerto en Popayán, el 13 de febrero de 1841. Canónigo de la catedral de Málaga, y uno de los prelados más ilustrados que ha tenido la Diócesis de Popayán, Salvador Jiménez de Enciso Cobos y Padilla vino muy joven al Virreinato del Perú con fray José Antonio de San Alberto, arzobispo de Charcas, en la República de Bolivia. Estudió en la universidad de la Real Audiencia de Charcas, donde recibió los grados de bachiller y maestro en filosofía, y licenciado y doctor en Sagrada Teología, Derecho Civil y Canónico. Fue cura en una de las parroquias de Potosí, donde edificó una casa de ejercicios y un asilo de mujeres recogidas. Viajó a España a incorporarse al Colegio de Abogados de los Reales Consejos; allí hizo oposición a varias canonjías en San Isidro, Madrid.

Nombrado canónigo de la catedral de Málaga su ciudad natal, fue a Madrid, y allí fue presentado para el obispado de Popayán, el 14 de febrero de 1815. Comunicó su nombramiento al venerable capítulo de Málaga, el 6 de diciembre del mismo año, y fue preconizado en Roma por el papa Pío VII, el 13 de marzo. Se posesionó del obispado de Popayán el 7 de mayo de 1818, por medio de su procurador, el doctor Manuel Mariano Urrutia y Quijano, canónigo magistral y tesorero electo de la catedral payanesa, en virtud del poder amplio y general que le confirió en Madrid, el 6 de agosto de 1816. En septiembre comenzó a reedificar el colegio seminario, levantando todo lo que las guerras habían destruido, cuando sirvió de cuartel a las tropas.

El seminario reinició labores el 18 de octubre con cuatro directivos: rector, vicerrector, ministro y director espiritual, y treinta colegiales. Este acto fue muy significativo, porque después de diez años de transformaciones políticas y de suspendidos los cursos, se pusieron en ejercicio una cátedra de latinidad, una de filosofía y otra de teología moral. La relación de este acto se imprimió, y un ejemplar fue introducido en una caja metálica, con otros objetos, cuando el obispo Jiménez puso la primera piedra de la nueva catedral que él mismo se empeñó en edificar. Pero la construcción de la nueva Catedral quedó suspendida en 1819, cuando el ejército realista fue derrotado en Boyacá, y Jiménez, junto con su secretario Félix Liñán y Haro, su provisor José María Grueso y todos los superiores del seminario, emigraron a Pasto.

De regreso a Popayán, la escasez de sus rentas y otras circunstancias no le permitieron continuar la obra. El obispo Jiménez fue un hombre muy ilustrado y versado en predicar la palabra divina. En los últimos años de su pontificado emprendió la construcción de la iglesia de Jimena en Popayán, cuya parroquia fundó, siendo su primer cura párroco el presbítero Manuel Inocente Delgado y Fernández.

Aún no se concluía la construcción de la catedral, cuando el obispo enfermó y falleció. Fue sepultado en la bóveda de la iglesia de la Compañía de Jesús, donde permaneció hasta el 9 de agosto de 1851, cuando se exhumó su cadáver para depositar en la bóveda el del obispo fray Fernando Cuero y Caicedo. El presbítero Manuel Antonio Bueno y Quijano depositó los restos de Jiménez en un arca de madera al lado de los que le antecedieron en el obispado, señores Jerónimo Antonio de Obregón y Mena y Angel Velarde y Bustamante. El prelado Jiménez de Enciso consagró en Buga a José María Estévez, obispo de Santa Marta, en 1827; en Cuenca, a Calixto Miranda y Suárez, obispo de Cuenca, en 1829; a fray José Antonio Chávez; de la Orden de San Francisco de Bogotá, obispo de Calidonia in partibus, auxiliar del arzobispo de Bogotá, en 1834. El 25 de marzo de 1835, consagró a Nicolás de Arteta y Calixto, obispo de Quito; y el 28 de junio del mismo año, a Manuel José Mosquera, arzobispo de Bogotá, en la iglesia de San Francisco de esa ciudad. También consagró, el 18 de noviembre de 1818, la iglesia de San Francisco de Bogotá; en 1820, la de San Agustín de Pasto; y en 1828, la de San Francisco de Pasto.

MARIA ALEXANDRA MENDEZ VALENCIA

Bibliografía

Aragón, Arcesio. Fastos payaneses. Bogotá, Imprenta Nacional, 1939.

  • Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.