Afluente

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Afluente | acepción hidrográfica referente al arroyo, riachuelo o subafluente que vierte sus aguas en el lecho de un río de mayor tamaño o río principal. “El río principal tiene mayor capacidad de disección y arrastre, razón por la cual construye un cauce más profundo y de pendiente más regular; en general los afluentes son más altos – colgantes – y de mayor declive.[1].

El afluente es uno de los componentes esenciales en la unidad interna de una cuenca hidrográfica porque como punto o lugar de confluencia con otro cauce integra el proceso hidrogeológico que gesta o da forma al paisaje natural.

Características

El afluente constituye materia en movimiento, en él convergen elementos líticos, pluviales, edáficos, vegetales y faunísticos del entorno. En su estructura la cuenca de un río puede contener multiplicidad de afluentes cualitativa y cuantitativamente distintos, de los cuales cada uno posee propiedades y formas diferentes subordinadas a las leyes específicas de la constante circulación de las aguas. El río, regato o tributario aporta la energía o fuerza de su torrente al caudal de un receptor o destinatario que por lo general es de mayor tamaño.

En hidrología el término “afluencia” denota unidad de las aguas y nexo entre ríos; cuando el caudal de un afluente pasa al cauce de otro, en el surco o badén del receptor se da un incremento en el volumen y fuerza de las aguas que corresponde también a otros elementos de la superficie terrestre que entran en interacción con el componente hídrico. Los afluentes significan transporte e intercambio de vida, y de sedimentos entre cauces distintos; las lluvias en las partes altas de las cuencas son un factor decisivo en la producción de sus caudales máximos. Cuantitativamente, el estudio de los afluentes está relacionado con las densidades del caudal producidas o emanadas de la relación del número total y la longitud de los cauces en el área de una cuenca, análisis que se basa en la retención y evacuación de sus aguas.

Cualitativamente, los afluentes son partes integrantes del paisaje hídrico y son observados como la unidad de conexiones de una cuenca hidrográfica, cada afluente significa un eslabón en el panorama ambiental de la misma, reflejando el concatenamiento entre zonas naturales y el relacionamiento de las actividades humanas con los ríos y ecosistemas. La afluencia o convergencia de los ríos desempeña un importante papel en las cualidades hídricas de un territorio, aspectos que han sido percibidos por el hombre desde tiempos remotos.

Los afluentes aportan forma y color al río receptor; las desembocaduras son el comienzo de otros torrentes donde suelen fusionarse aguas de distintas densidades y tonalidades en lugares específicos. El color y la constitución de las aguas de un afluente de origen glaciar o montañoso suele diferir de las que emanan o surgen de sistemas lénticos como los lagos y ciénagas. Esto se debe a las diferentes características geológicas y biológicas observables a lo largo del trayecto de sus cuencas y en sus sitios de nacimiento que denotan la turbiedad o claridad de sus aguas.

En su gruta, el afluente desliza sus aguas entre rocas, promontorios, barrancos y raíces, creando caudalosas corrientes y arrastrando partículas o fragmentos desprendidos de la vegetación y los suelos. De acuerdo a la envergadura de la microcuenca o la cuenca donde se halla, el afluente puede ser cercano o distante al confluente. Cada afluente conforma la red de drenaje de una cuenca; los ríos crecen con cada nuevo afluente que cruza o vierte sus aguas en su caudal. Existen distintos tipos de afluentes naturales, desde los pequeños surcos hasta los grandes deltas y cañones; están también los afluentes artificiales construidos por los seres humanos, como canales, desagües y alcantarillas cercanas a caseríos y ciudades. Los afluentes pueden ser corrientes de orígenes montañosos, de los valles y de las zonas costaneras, su flujo constante conforma depósitos o abanicos aluviales producidos por el arrastre y avance de residuos o partículas de material granulado que se extienden, sedimentándose desde la base de los macizos montañosos hacia zonas más llanas situadas en niveles topográficos inferiores o de menor altura. Vistos desde la distancia o desde el aire la diversidad de afluentes originados o emitidos desde un frente montañoso forman ramales individuales que se unen constituyendo eventos geográficos de mayor tamaño como los deltas.

En su mayoría los afluentes discurren entre bloques o islas, cantos rodados (rocas antiguas redondeadas o pulidas por la acción de las aguas) y clastos (fragmentos rocosos de menor antigüedad) de diversos pesos y tamaños dispuestos y esparcidos según la pronunciación del gradiente altitudinal donde se ubican. Durante las temporadas secas las aguas de la mayoría de afluentes suelen ser claras, siendo común que durante las temporadas de lluvia se enturbien debido a que arrastran grandes cantidades de limo, grava fina y arenas que paulatinamente forman franjas o perfiles ondulados y aplanados, escombreras, arenales y matrices de barro viscoso.

Según el régimen pluviométrico de la cuenca, existen afluentes de flujo constante y otros intermitentes, estos últimos se desarrollan principalmente en áreas desérticas o semiáridas, de ambientes xerofíticos entre colinas o cadenas montañosas donde es escasa la cobertura vegetal. Los afluentes incluyen dinámicas estructurales bastante complejas, son unidades diversas cuyas formas difieren interna y superficialmente, son en esencia canales de drenaje que transportan durante los eventos pluviales grandes cantidades de detritos a zonas o planicies de deposición.

En hidrografía e hidrología existe una amplia gama de tipos de afluentes que varía según metros o kilómetros de longitud y centímetros o metros de altura; cada afluente erosiona, disgrega o anula los depósitos de material alojados en su curso. Algunos afluentes son tan grandes que tienen la apariencia de cañones o llanuras, como las del río Cauca que se extienden desde el norte del departamento del Cauca hasta las cercanías del Eje Cafetero en el departamento de Caldas donde vuelve a estrecharse encañonando su curso, bordeando la sinuosidades de la cordillera central.

Importancia

Los afluentes son puntos de convergencia entre ríos y territorios, pueden significar vínculos o límites físicos e imaginarios en el espacio geográfico, las comunidades humanas conocen sus cualidades y bondades correspondientes al hábitat y el manejo de los recursos naturales. El estudio de la geomorfología y la hidrología de los afluentes plantea también estrategias para la comprensión y manejo de las inundaciones, debido a que muchas poblaciones humanas tienen asiento en inmediaciones de afluentes torrenciales; zonas expuestas al influjo constante de las aguas, que deriva en situaciones de riesgo o vulnerabilidad por las crecientes súbitas. La caracterización de los afluentes permite la elaboración de cartografía de áreas susceptibles a las inundaciones, mapeos útiles como insumos para los estudios y esquemas de ordenamiento y planificación territorial de áreas rurales y urbanas. Según Guhl[2] en la vertiente del Pacífico el río Telembí es uno de los principales afluentes de los ríos Mira, Patía, Iscuandé, Guapi, Micay, San Juan, Baudó; en la vertiente del Caribe los ríos Murrí, Sucio, San Jorge, Alto Cauca, Bajo Cauca, Cesar, Lebrija, Sogamoso, Carare, Saldaña, son afluentes de ríos principales como el Atrato, León, Sinú, Magdalena, Ranchería y Catatumbo.

Referencias

  1. Castaño, C. (2003). Río Grande de la Magdalena. Colombia. Santiago de Cali, Colombia: Banco de Occidente Credencial
  2. Guhl, E. (2016). Colombia: bosquejo de su geografía tropical. Bogotá, Colombia: Universidad de los Andes.

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