Río Amazonas

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El río Amazonas

La cuenca hidrográfica del río Amazonas y sus tributarios ocupa una impresionante extensión de 7.352.112 kilómetros cuadrados. El río Amazonas es considerado el más caudaloso del mundo y drena aproximadamente el 40 por ciento del territorio de Suramérica, incluyendo a países como Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Guyana y Surinam. Descarga al océano Atlántico un promedio de 209.000 metros cúbicos por segundo, o 6.591 kilómetros cúbicos por año. El amazonas tiene más de 1.000 tributarios en su curso, de más de 6.800 kilómetros de longitud. Entre estos afluentes se cuentan los ríos Napo, Pastaza, Caquetá, Chambira, Tapajós, Nanay y Huallaga. Su afluente más largo es el río Madeira.

Desde el descubrimiento del río Amazonas hasta la década de 1990, aspectos como su longitud y origen fueron objeto de numerosas controversias por parte de exploradores y geógrafos. Algunos atribuían su origen al río Ucayali y otros al río Marañón. En 1996 la Sociedad Geográfica de Lima presentó los resultados de la expedición científica al "Origen del Río Amazonas, Amazon Source 96", concluyendo que el origen del río Amazonas es un manantial glaciar ubicado en el monte Quehuisha, cuyas aguas constituyen el pequeño riachuelo denominado "Quebrada Apacheta", en la cordillera de Chila, en los andes peruanos. Las nuevas mediciones del río Amazonas, desde su origen en la quebrada Apacheta hasta su desembocadura en el Océano Atlántico, muestran una longitud aproximada de 7.100 km., convirtiéndolo en el río más largo del planeta.

Desde su descubrimiento en 1500 por Vicente Yáñez Pinzón y la incursión realizada en 1542 por Francisco de Orellana, la navegación por el río Amazonas ha desempeñado papel de gran importancia económica y geopolítica, ya que constituyó una de las vías de penetración a través de las cuales se realizó la exploración y colonización del territorio americano. El control de la navegación del río Amazonas fue motivo de conflicto entre el imperio español y el portugués, y se mantuvo en la época post-colonial. Este conflicto jugó un papel fundamental en la posesión de los territorios y en la definición de los límites de las nacientes naciones. Quien tuviera el control del río tenía el mayor poder económico, social y político. Carlos Zárate Botía señala cómo las estrategias colonizadoras militares del imperio portugués eran más agresivas que las del imperio español, y por esta razón la puja por el control de la mayor parte del río fue ganada por el imperio portugués y mantenida posteriormente en la época post-colonial por el llamado Imperio de Brasil: “…los resultados de la desigual disputa por el dominio fluvial librada entre las huestes misioneras jesuitas aliadas a la corona de España y la combinación de fuerzas militares que representaban directamente a la de Portugal, y huestes misioneras [Carmelitas] totalmente subordinadas a los intereses del imperio [portugués], permitirían definir un statu quo favorable a esta última”[1].

En la época post-colonial, Brasil y Perú, que eran las naciones más fuertes políticamente, negociaron el control de la navegación por el río, dejando por fuera a Colombia y a Ecuador. Este hecho permitiría a las nuevas naciones asegurar una estabilidad económica, al garantizar el flujo comercial de mano de obra, recursos naturales y mercancías. Como escribe Zárate Botía:

“Dos décadas después de la disolución de la Gran Colombia, luego de que las cuestiones territoriales amazónicas entre Perú y Colombia quedaran poco menos que :::inamovibles, se presentó el hecho político internacional que dio origen a una coyuntura inédita de correlación de fuerzas, la más importante de todo el siglo XIX en la Amazonia iberoamericana poscolonial. La firma del Tratado de Comercio y Navegación entre Brasil y Perú en 1851 fijó y legitimó, al margen de los demás concurrentes nacionales, los ámbitos de aspiración territorial de estos dos países en la Amazonia, determinando el establecimiento de un nuevo estatus regional y probando la capacidad de estos dos países de poner bajo su exclusivo control la espina dorsal de la gigantesca red natural de navegación de la cuenca amazónica. En palabras de Euclides da Cunha, el tratado de 1851 antes que nada fue un ‘intercambio de favores’ que consagró la venta de la ‘piel del oso ecuatoriano’. Mediante este intercambio de favores, Perú, a cambio de reconocer la primacía y exclusividad brasileña en la navegación del rio Amazonas y de legitimar por primera vez en el periodo republicano su dominio hasta la boca del Javarí, obtuvo el reconocimiento por parte de Brasil de un control fluvial desde ese punto hacia arriba, con lo que ganó de mano a Colombia y Ecuador en sus expectativas de control territorial sobre el Amazonas”[2].

Véase también

Proyecto:Bicentenario

Referencias

  1. ZÁRATE BOTÍA, CARLOS (2008), Silvícolas, siringueros y agentes estatales. El surgimiento de una sociedad transfronteriza en la Amazonia de Brasil, Perú y Colombia, 1880 – 1932. Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 2008, p.104.
  2. ZÁRATE BOTÍA, op. cit. (2008), p.110-111.

Bibliografía

  • GUTIÉRREZ, FRANZ; ACOSTA, LUIS EDUARDO; Y SALAZAR, CARLOS ARIEL, Perfiles urbanos en la Amazonia colombiana: un enfoque para el desarrollo sostenible, Bogotá, Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, Ministerio de Ambiente, vivienda y Desarrollo Territorial, Colciencias, 2004.
  • ZÁRATE BOTÍA, CARLOS, Silvícolas, siringueros y agentes estatales. El surgimiento de una sociedad transfronteriza en la Amazonia de Brasil, Perú y Colombia, 1880 – 1932. Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 2008.

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