Nicolás María Buenaventura

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Nicolás María Buenaventura
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Datos generales
Nombre Pedro Nicolás María Buenaventura y Castillo
Fecha de nacimiento 1774
Nacionalidad Colombiana Bandera de Colombia }}
Ocupación Alcalde de Ibagué
País de nacimiento Colombia Bandera de Colombia }}
Ciudad de nacimiento Ibagué, Provincia de Mariquita
Fecha de fallecimiento 26 de noviembre de 1816
País de fallecimiento Colombia
Ciudad de fallecimiento Santa Fe de Bogotá
Familia Ignacio Buenaventura
Cónyuge Inés Galindo Iliche


Biografía

Pedro Nicolás María Buenaventura y Castillo murió a los 42 años en Santa Fe de Bogotá frente a un escuadrón de fusilamiento, aplicándosele el decreto de “Guerra a Muerte”, entre muchas razones por considerarlo traidor y por haberse rebelado contra el rey.

Buenaventura nació en 1774 en el cabildo de Ibagué, Provincia de Mariquita, Virreinato de la Nueva Granada, en el seno de una familia criolla de élite, en un momento en que el régimen colonial se encontraba en crisis. Se educó primero en la capital virreinal y más tarde con su padre, el alcalde de Ibagué, don Ignacio Buenaventura; debió atender los negocios familiares, a los que dedicó especial atención[1]. En un constante peregrinar por las provincias de Mariquita y Neiva, contrajo matrimonio con Inés Galindo Iliche, perteneciente a una estirpe de poderosos hacendados de Medina de las Torres de Chaparral, fortaleciendo así las alianzas económicas que entre los sectores de la elite local eran determinantes tanto para el prestigio social como para mantener un parentesco que dificultara la movilidad económica de otros grupos[2]. Allí se radicarían más tarde estableciendo su hogar.

Decíase de él que era un hombre alto y de gran carácter, persuasivo; diestro tanto en los negocios como en la política, y muestra de ello es su nombramiento como alcalde del Cabildo de Ibagué en 1807. A la altura de 1810, un año de quiebre con la monarquía hispánica, llegaban los aires independentistas de la capital santafereña, en los cuales Nicolás Buenaventura se mostró interesado y anunció inicialmente su respaldo a la Junta de las Provincias Unidas. Después en 1815 ratificó su apoyo a la desconcertante “República de Mariquita”, a la que ofreció sus servicios como asesor en las deliberaciones del congreso presidido por José León Armero para elaborar la Constitución.

El entusiasta político y comerciante se sintió cómodo con que lo llamaran “patriota”, un terminó que en la segunda década del siglo XIX empezó a cobrar especial valor, y de ahí en adelante se vería involucrado en las pugnas políticas y militares que cubrieron el territorio de la embrionaria República de las Provincias Unidas de Nueva Granada, depositando su simpatía y apoyo en el general Antonio Nariño con el que colaboraría de diversas formas entre las que se cuentan el respaldo político y económico, reuniendo una significativa cuota de soldados a largo del alto Magdalena que marcharían a la campaña contra el sur realista [3].

Los testimonios un tanto maquillados por el tono patriota y chovinista de Darío Ortiz Vidales afirman que Nicolás Buenaventura corría con los gastos de las campañas militares y lo hacía con actitud casi filantrópica:

“Costeando todo de su propio peculio va armando, instituyendo y equipando los contingentes de voluntarios que semanalmente despacha para que se incorporen en las :::filas de los combatientes de la región del Cauca. Y cuando ya empiezan a escasear las monedas de oro de sus bien surtidos arcones, entiende que solo le resta :::ofrecerle a la causa, la fuerza de su propio brazo, y decide entonces marchar, él mismo a empuñar las armas, tomando parte en algunas acciones de guerra y :::alcanzando pronto el grado de teniente coronel”[4].

Aun estas “acciones” pueden ser reforzadas por las convicciones del patriota ibaguereño, que se mantuvo firme con la causa independentista pese a las peripecias de esta. Con la captura de Nariño, la República de Mariquita continuaba en estado de rebeldía contra el gobierno peninsular y el teniente coronel al mando de las tropas insurrectas.

Hacia 1815 la monarquía es restaurada y emprende una “campaña de pacificación”, en la que muchos criollos reconsideran sus posturas levantiscas y reafirmarían la legitimidad del gobierno borbón; otros, como Buenaventura, decidirían seguir oponiendo resistencia por la vía armada. El conflicto se hizo más tenso en la zona centro sur de la República de Mariquita y los lugares donde el Régimen del Terror se manifestó con mayor violencia fueron Natagaima, Prado y Purificación[5].

Los criollos ahora, al ver amenazadas sus fortunas y pertenencias por la arbitrariedad de los tribunales militares que iban confiscando los bienes muebles o inmuebles de los involucrados de cualquier forma en las luchas independentistas, apostarían por medidas de desagravio, serían exiliados u ofrecerían resistencia al régimen despótico. En 1816 el teniente coronel Buenaventura es capturado, posteriormente conducido a Santa Fe, sentenciado a muerte por Pablo Morillo y finalmente fusilado en la Huerta de Jaime, actual Plaza de los Mártires, el 26 de noviembre.

Véase también

Proyecto:Bicentenario

Referencias

  1. ORTIZ VIDALES, DARÍO, Apuntes para una historia de Chaparral, Chaparral, Instituto Tolimense de Cultura, 1984.
  2. CLAVIJO OCAMPO, HERNÁN, Formación Histórica de las elites locales en el Tolima, Bogotá, Banco Popular, Fondo de Promoción de la Cultura, Vol. 1, 1993.
  3. ORTIZ VIDALES, op. cit. (1984).
  4. ) ORTIZ VIDALES, op. cit. (1984) p.33.
  5. ACADEMIA DE HISTORIA DEL TOLIMA, Compendio de Historia de Ibagué, Ibagué, Academia de Historia del Tolima, 2003.

Bibliografía

  • ACADEMIA DE HISTORIA DEL TOLIMA, Compendio de Historia de Ibagué, Ibagué, Academia de Historia del Tolima, 2003.
  • CLAVIJO OCAMPO, HERNÁN, Formación Histórica de las élites locales en el Tolima, Bogotá, Banco Popular, Fondo de Promoción de la Cultura, 2 vol., 1993.
  • ORTIZ VIDALES, DARÍO, Apuntes para una historia de Chaparral, Chaparral, Instituto Tolimense de Cultura, 1984.